Ha pasado más de una década de la misteriosa desaparición del vuelo MH370 de Malaysia Airlines en el que viajaban 239 personas desde Kuala Lumpur, en Malasia, a Pekín, poco después de la media noche del 8 de marzo de 2014. A pesar de que el Boeing 777 estaba equipado con la más alta tecnología y se han llevado a cabo varias operaciones de búsqueda para dar con su paradero, el destino de la aeronave y sus pasajeros sigue siendo incierto.
La desaparición
A unos 40 minutos del despegue, el avión desapareció de todos los radares, justo cuando se adentraba en el espacio aéreo vietnamita. El MH370 nunca se puso en contacto con los controladores de Vietnam, como debería de haber hecho según el protocolo, sino dirigió su último mensaje a la torre de control en Malasia, "Buenas noches, Malaysian tres siete cero", dijo el piloto Zaharie Ahmad Shah.
Casi dos minutos después de ese mensaje por radio, el transpondedor del avión, aparato encargado de transmitir constantemente la posición de la aeronave a los controladores de tráfico aéreo, se apagó, haciéndolo invisible a los radares civiles.
No obstante, radares militares lograron registrar cómo es que la aeronave se desvió de su ruta original para aparentemente regresar a Malasia, volando durante horas sobre el océano hasta desaparecer para siempre, posiblemente cuando se quedó sin combustible.
17 días después de la desaparición del MH370, el entonces primer ministro malayo, Najib Razak, declaró que, basándose en datos satelitales, su Gobierno había concluido que el avión se estrelló en algún punto del inmenso océano Índico y que no había sobrevivientes, pero los familiares de las víctimas y el mundo entero seguían preguntándose cómo es posible que una nave equipada con la más alta tecnología desapareciera por completo sin dejar rastro.
Las búsquedas
En un inicio, al tratarse de un avión registrado en Malasia, las autoridades de ese país fueron las únicas que se dieron a la tarea de localizarlo.
Después de buscar por aire y por mar en la parte sur del mar de la China Meridional y el estrecho de Malaca, Malasia solicitó que el Gobierno australiano se uniera a la búsqueda, argumentando que los registros indicaban que la aeronave se había dirigido hacia el sur del océano Índico, dentro de la zona de búsqueda y rescate australiana.

Las fuerzas australianas llevaron a cabo una vasta operación de rastreo en la que se emplearon aviones, barcos y equipos acústicos subacuáticos; sin embargo, no se encontraron rastros del aparato. En mayo de 2014, China se unió a las tareas de búsqueda, que abarcaron una superficie de unas 46.000 millas cuadradas con un costo de unos 143 millones de dólares; aun así, no se obtuvieron resultados.
Entre 2015 y 2016 se encontraron escombros del Boeing 777 en islas del océano Índico y en la costa del África oriental. Aunque estos indicios ofrecieron pistas sobre la posible trayectoria final del vuelo, no permitieron localizar la aeronave. En enero de 2017, Malasia anunció la suspensión del operativo hasta dar con pruebas más sólidas.
En 2018, Kuala Lumpur anunció el inicio de una nueva campaña de búsqueda dirigida por la compañía estadounidense Ocean Infinity bajo el principio de 'si no se encuentra, no se paga', pero la operación concluyó meses después sin arrojar ningún resultado significativo.
Las teorías
Hasta el día de hoy, no se ha encontrado evidencia suficiente que respalde una causa en concreto detrás de la desaparición de la aeronave. Sin embargo, existen varias teorías entorno a lo que pudo haber ocurrido: un fallo mecánico, un incendio, un secuestro o un sabotaje.
La teoría de la falla mecánica fue muy popular durante los años siguientes a la tragedia, pero fue descartada al comprobarse que no existe una avería que pueda desactivar rápidamente los sistemas de comunicaciones y que, al mismo tiempo, permita que el avión permanezca volando y realizando maniobras en el aire. Sumado a esto, no hubo informes de mal tiempo en la zona.
Además de los doce miembros de la tripulación, a bordo del avión viajaban 227 pasajeros de distintos países: Australia, Malasia, Estados Unidos, China, Rusia, Indonesia, Francia e Irán. Una de las teorías señala que los dos pasajeros iraníes, quienes volaban con pasaportes robados, pudieron haber estado detrás de la desaparición. Dicha idea quedó descartada cuando las autoridades concluyeron que su propósito era pedir asilo político en Europa.
Otra teoría, la más consolidada hasta el día de hoy, es que el capitán u otro miembro de la tripulación ocasionó el accidente en una especie de asesinato-suicidio en masa. Un informe de 2016, difundido por la prensa estadounidense, develó que un grupo de investigadores encontró en la casa del piloto un simulador de vuelo doméstico en el que había practicado una ruta similar a la que tomó el MH370.
No obstante, el análisis de los perfiles psicológicos del piloto y el copiloto, elaborados después de la tragedia, no muestra motivos para pensar que alguno de los dos cometiera un suicidio. Asimismo, tanto las autoridades malayas como la familia del piloto han negado rotundamente tal posibilidad.

Los investigadores están seguros de que la aeronave se estrelló en algún lugar del océano Índico frente a las costas de Australia; sin embargo, han evitado dar conclusiones definitivas, argumentando que primero es necesario encontrar las cajas negras del avión.
En marzo de 2025 Malasia reanudó la búsqueda, pero la dio por terminada tan solo un mes después, sin haber obtenido hallazgos significativos debido al mal tiempo durante la temporada, dejando así, una vez más, sin resolver uno de los mayores misterios en el mundo de la aviación.
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