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El doble asesinato por un gato que marcó hito en la historia criminal de Venezuela

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Las víctimas fueron dos hombres: un abogado de 30 años y un joven de 19.
El doble asesinato por un gato que marcó hito en la historia criminal de Venezuela

Miguel Tauil y Juan Carlos González se dedicaban a la venta de mascotas con pedigrí en Caracas, Venezuela, y nunca imaginaron que la transacción por una gata angora marcaría el fin de sus vidas.

Todo ocurrió el martes 13 de diciembre de 1994, cuando la joven Cibell Naime Yordi, de 18 años, pasó por la garita de la Urbanización Los Naranjos, una zona privilegiada del Área Metropolitana de Caracas, tocó la puerta de la casa de Tauil y abrió la madre del vendedor, Mirtelina Musso.

El rostro de la muchacha era familiar porque, días antes, ella compró un felino angora en 20.000 bolívares, equivalentes a 118 dólares para la época. Lo hizo con un cheque que aparecía con la firma de su padre, Shauki Naime, un afamado y adinerado ginecólogo, recuerda el Diario Vea.

Cibell había llamado previamente a los vendedores para pedirles que le devolvieran el cheque porque ya no quería el animal. Los socios, algo asombrados, se negaron y le dijeron que no era posible. 

Una obsesión

Cibell se obsesionó con una gata angora luego de verla en un anuncio de prensa, publicado en noviembre de 1994, y le pidió dinero a su padre para comprarla, pero él se negó. Ante la negativa, ella planificó robarle unos cheques y practicó para falsificar la firma del médico. 

No obstante, las cosas no salieron bien. El padre de Cibell advirtió al cabo de unos días que faltaban tres cheques de su talonario y uno de ellos había sido cobrado, por lo que reunió a la familia para amenazar con un duro castigo al responsable del robo.

La medida asustó a Cibell, quien temía las represalias de su padre: él ya le había propinado golpizas y le había obligado a estudiar el bachillerato de adultos, en represalia por haber reprobado materias de tercer año de educación básica.

"No te puedo dejar vivo"

Para intentar recuperar el dinero, la joven volvió a contactar con los vendedores con la excusa de que su tía estaba interesada en comprar una pareja de perros salchicha. Su coartada era convencer a los comerciantes de animales para ir hasta la supuesta casa de su familiar. Y funcionó.

Tauil, González y Cibell salieron juntos a bordo de una camioneta. La joven se ubicó en el asiento trasero y, cuando iban en camino a la casa de la inexistente tía, ella volvió a insistir en que le devolvieran el dinero que había pagado por el gato angora.

Uno de los vendedores le reiteró que era imposible. De manera abrupta, la joven apuntó al conductor con una pistola que había robado a su padre. La reacción del Tauil fue intentar quitarle el arma, pero ella apretó el gatillo y le dio un disparo mortal en la cabeza.

Ante aquella escena, Cibell giró al asiento donde estaba Juan Carlos, quien tenía apenas 19 años, y le dijo: "Perdóname, discúlpame, yo no soy mala pero no te puedo dejar vivo porque tú viste todo". Acto seguido, disparó y desapareció de la escena.

Aunque hubo testigos de la presencia de Cibell y la policía hizo un retrato hablado, nadie dio con ella. Mientras tanto, en la casa del doctor Naime, todos creían que la gata angora, bautizada como Jazmín, había sido regalo de una amiga.

El cheque cobrado

Después del crimen, Cibell y su familia salieron de vacaciones a pasar Año Nuevo. Regresaron a Caracas en enero de 1995, sin que las autoridades la detuvieran. No obstante, el doctor Naime comenzó a investigar con más detalle sobre el dinero cobrado y los cheques desaparecidos.

El médico fue personalmente al banco y ahí le dieron el nombre de la persona que había cobrado los fondos: Miguel Tauil Musso, un sujeto a quien no conocía. Ante ello, decidió buscar el contacto telefónico de la familia de aquel hombre.

Al consultar por él, recibió una noticia inesperada: Miguel había muerto hacía un mes. Al preguntar por teléfono si el fallecido vendía gatos, le dijeron que sí y allí entendió que su propia hija le había robado el cheque. En paralelo, ya el banco había dado una voz de alerta a la policía.

Los agentes fueron a la casa de los Naime y el padre pensaba que iba a tratarse sobre el asunto bancario. Sin embargo, los uniformados le dijeron que investigaban un doble homicidio y que su hija era la principal sospechosa. Cibell estaba "muy golpeada, con la cara hinchada, y un gran hematoma en el ojo izquierdo", reseña Diario Vea, al recordar la detención de toda la familia, el 19 de enero de 1995.

El 16 de diciembre de 1998, la mujer fue condenada a 30 años de cárcel por el delito de homicidio calificado por motivo fútil y con alevosía, porte ilícito de arma de fuego, robo de cheque y falsificación de firma. Fue la primera persona en recibir la máxima pena en la historia del país y la internaron en el Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF).

En 2004 los abogados solicitaron libertad condicional para Cibell y, dos años después, obtuvo el beneficio de reinserción laboral. Esto le permitía salir de prisión con un documento firmado por su empleador para que fuese a trabajar y regresara a la celda al final de la jornada. La defensa continuó las gestiones ante la justicia y ese mismo año logró que le diran libertad bajo régimen de presentación a su clienta.

¿En busca de perdón?

Cuando se cumplieron 31 años del crimen, en febrero de 2025, Cibell abrió redes sociales y en la cuenta, que posteriormente cerró, publicó fotos de su vida fuera de prisión. Los mensajes de reproche llegaron rápidamente y, en respuesta, ella publicó un video para pedir perdón.

Naime, quien para entonces tenía 49 años, expresó en TikTok: "Perdón, simplemente perdón, si yo hubiese tenido la oportunidad de que esto no hubiera pasado y pudiera retroceder el tiempo lo haría (...) lo que uno hace lo paga y yo lo estoy pagando todos los días, yo no estoy aquí para hacer el papel de víctima".

En la grabación, alegó que "nunca" tuvo "la oportunidad de pedir perdón por miedo al rechazo y por saber que no iban a entender un perdón". "Yo tampoco lo perdonaría si algo le hicieran de eso a mis familiares, es algo imperdonable, pero no puedo regresar el tiempo y yo lo estoy pagando día a día (...), perdón, perdón, ojalá hubiera sido yo la que no estuviera en este mundo".

Después publicó otros videos, entre ellos uno en el que intentó minimizar lo que hizo: "¿Cuántos casos no hay peores que el mío? ¿Por qué están enfocados en mí?", preguntó. El posicionamiento exacerbó aún más los señalamientos por revictimizar a los hombres asesinados. En redes también la acusaron de narcisista y psicópata.

Tras viralizarse ese video en redes, Naime volvió a desaparecer del escenario público y se rumora que vive en el extranjero con otra identidad. Un momento cumbre del caso fue su confesión durante el interrogatorio policial: "Tenía que matarlos porque mi papá me jodía".

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