Eran alrededor de las 8:00 de la noche del 23 de octubre de 2004 cuando un hecho increíble marcó la historia del pueblo de Muna, en Yucatán, México. Un grupo de turistas que transitaba por la carretera que comunica con Mérida y que iban a la zona arqueológica de Uxmal, notaron un extraño fenómeno: una luz circular que flotaba en el cielo y que descendió abruptamente hasta esconderse en el monte.
Aquel objeto o aparato, desconocidos para todos, no estaba escondido sino que descendió hacia un cenote abierto —un depósito natural de agua dulce— y provocó un estruendo seco que iluminó aquel recinto natural de agua desde las profundidades. 15 segundos después, el objeto flotó a baja velocidad y luego aceleró rápidamente hacia las alturas y desapareció.
La historia, recogida por el medio local Milenio, se basa en la coincidencia de los testimonios de aquellos turistas y del relato de los pobladores locales que describieron aquel objeto volador no identificado (ovni) como una nave circular, un platillo redondo, sumamente iluminado que además tenía ventanillas. De hecho, todos afirmaron que la estructura no era ni un helicóptero ni a una avioneta.
Chatino, un cuidador de un terreno en la zona, llamó rápido a don Lorenzo, el dueño de ese lugar. Le dijo que estaba asustado porque había presenciado algo que parecía insólito. El hombre, angustiado, le contó al jefe que había visto una nave redonda, que tenía ventanitas y emitía un brillo muy intenso antes de acelerar hacia arriba.
Al día siguiente, un grupo de ocho hombres armados sin identificación, de aspecto foráneo y corte militar, acordonó el cenote. Los uniformados eran autoritarios y no permitían que nadie se acercara al lugar. Impidieron el paso a periodistas y vecinos. Luego se retiraron sin dejar ningún rastro.
El señor Lorenzo, que ahora tiene 65 años, recuerda aquel episodio y señala que él está seguro que aquellos hombres eran militares que estaban revisando la zona para verificar si aquel suceso no tenía relación con narcotraficantes. Se decía que habían lanzado paquetes de drogas al cenote pero nunca se verificó esa versión. Además, ninguna autoridad municipal, estatal o federal confirmó un operativo oficial en la zona, el vacío de información dio pie a diversas hipótesis, entre esas las paranormales.
¿Un lugar paranormal?
Pero lo que se observó ese día fue tan solo un episodio en la historia de Muna, un municipio de aproximadamente 13.000 habitantes ubicado entre cerros y selva. Lorenzo contó que desde que ocurrió el avistamiento en el mencionado cenote de 2004, no habían entrado personas después del avistamiento ovni.
Dos años antes, en 2002, sí lo hizo un grupo de buzos que descendió hasta 22 metros de profundidad y no tocaron fondo. Además, el lugar tiene cavernas y cuevas sumergidas donde viven cocodrilos y tortugas. Para él, ese sitio es "como si la tierra se tragara las cosas o las escondiera" y por eso no se mente ahí, lo consideran "peligroso", además de contaminado.
Lorenzo afirmó que Muna y lo que sucede allí no le asombra en absoluto. Él afirma que ha tenido varios encuentros paranormales y que esas vivencias son constantes en esa localidad. Además, está seguro de que esos eventos extraordinarios no solo llegan del cielo sino que también habitan en el monte desde siempre.
Cuando era niño, recordó Lorenzo, mientras iba camino a la escuela, escuchó pasos detrás de él. Se volteaba y no veía a nadie. Le pasó varias veces y un día se lo contó a su abuelo quien le dijo que no le tuviera miedo a esas cosas pero que tampoco las insultara. "Son tus amigos, te están cuidando", dijo el adulto, quien le aclaró la situación al niño al decirle: "Son los enanos, los aluxitos (duendes). Pero si los ofendes, te van a corretear".
El abuelo le enseñó al niño a dejar a los aluxes tres dulces sobre un tronco o una piedra y le dijo que en el caso de los adultos, el tributo era cigarro y pozol, una bebida a base de maíz. Un día, cuando el pequeño sintió los pasos, decidió girar rápido y los vio: "Son cositas así como niños, pero son mayores. Así están hechos", recordó Lorenzo sobre los pequeños seres de la cultura maya, considerados como guardianes de la selva a los que hay que respetar para vivir en paz, y que para un foráneo tal fenómeno puede ser visto solo como realismo mágico.
Pedro Ayuso, un artesano de la zona y guía local de 57 años también ha presenciado fenómenos paranormales. Una noche, hace como 10 años, él estaba con dos amigos en su terreno y vieron un objeto como el que observaron en Muna en 2004. "Tenía todas las características: platillo, redondo, ventanitas. Estaba en el aire y hacía movimientos extremadamente rápidos. Aparecía, desaparecía, se iba para arriba, para abajo. De repente prendía las luces de sus ventanas más fuerte, y luego tiraba una luz tan luminosa en la parte de abajo que la selva quedaba blanca".
La foto del alemán
Otra historia recordada está en un reportaje sobre un turista alemán llamado Leopold Kaseldorf, quien en 1999 viajaba por la carretera de Muna acompañado por dos personas y cuando regresaban de visitar la zona arqueológica de Uxmal, alrededor de las 5:30 de la tarde, escucharon un ruido que los obligó a detenerse. Al bajar del vehículo vieron una nave en pleno día, suspendida en el aire, estática. Kaseldorf tomó una fotografía que, con los años, dio la vuelta al mundo.
"La imagen es de una nitidez sorprendente: se distingue con claridad la presunta nave espacial, favorecida por la luz del atardecer y la cercanía del objeto, que en ese momento permanecía inmóvil. Kaseldorf regresó a Alemania y mandó analizar la foto. Investigadores de Alemania, España, Inglaterra, Italia y Francia examinaron el negativo. La conclusión fue unánime: no había montaje. La imagen era real", cita el reportaje de Milenio.
Aunque los avistamientos disminuyeron con los años, los pobladores aseguran que el fenómeno sigue presente en la zona. Hace poco tiempo, luces extrañas giraron de madrugada sobre el pueblo. Las historias también abundan entre los cazadores que pasan la noche junto a los cenotes a la espera de venados. Es un misterio que permanece vivo entre la selva, los cenotes y las leyendas mayas.
"Todo Yucatán, por donde te vayas, tiene vestigios arqueológicos. Hay energías. Muchas energías. Pirámides, construcciones mayas por todos lados. Posiblemente ese sea el motivo por el que se da más en una zona que en otra: hay lugares que atrapan más la energía, tal vez de los radares de ellos, ¿me entiende?", comentó Ayuso al mencionado medio.
Lorenzo tiene la misma opinión: "Ellos —los voladores de los ovnis— están investigando, buscando, porque saben que hay esas cosas aquí. Por los cenotes, por las grutas. Los mayas tiraban ofrendas al agua, princesas, jade. Quizás buscan algún material". Además, afirma que los avistamientos tienen ciclos. "A veces suceden continuamente y luego se calman o desaparecen", dijo.