Este miércoles 26 de agosto se ha celebrado en Buñol (Comunidad Valenciana) la celebre fiesta de la Tomatina: una batalla que comenzó a tomate limpio entre vecinos y que hace años que se convirtió en un atractivo turístico de carácter internacional.
150.000 kilos de tomate maduro han inundado las calles de esta localidad valenciana, al este de España, de tan solo 9.000 habitantes. Una batalla campal llena de alegría y júbilo que se celebra cada año el último miércoles del mes de agosto.
🍅 Bunyol torna a tenyir-se de roig amb una Tomatina que ja és símbol internacional
— M.Ambient Infraestructures Territori i Recuperació (@GVAMediAmbient) August 26, 2026
🚛 150.000 kg de tomaques
🌍 22.000 participants
🎉 Festa d’Interés Turístic Internacional
🛻El Vicepresident @vmartinezmus ha viscut esta edició des de dins, participant en un dels camions que… pic.twitter.com/2FudLoaMsA
Sus imágenes con mares de un denso y brillante color rojo, con 22.000 personas participando de la fiesta, también teñidos de un intenso color carmesí, dan cada año la vuelta al mundo, convirtiéndose en un icono de las fiestas populares.
En 2002, La Tomatina recibió de la Secretaría General de Turismo el título de Fiesta de Interés Turístico Internacional, en un reconocimiento a su valor cultural, su arraigo popular y su inmensa capacidad de atracción.
El origen: una trifulca entre vecinos
El origen de esta fiesta se remonta a 1945. Hacía tan solo 6 años que habría concluido la fratricida Guerra Civil española. Ese año, la plaza del pueblo se encontraba a rebosar de gente pues se celebraba el tradicional desfile de gigantes y cabezudos en el marco de las fiestas patronales en honor a San Luis Bertrán.
📌 Around 20,000 people took part in Spain’s annual tomato fight
— Context 360 (@NewsContext360) August 26, 2026
More than 20,000 participants hurled 165 tonnes of tomatoes in Bunol’s streets during Spain’s famed La Tomatina festival.#Spain#LaTomatinapic.twitter.com/0xr7WhiN7X
La historia que se transmitió de generación en generación de forma oral cuenta que un grupo de jóvenes provocó la caída de uno de los disfrazados, quien, al levantarse, y presa del enfado, comenzó a arrojarles unos tomates que había en un puesto cercano y así empezó la riña a tomatazos.
Al año siguiente la batalla amistosa ya no fue fruto del azar, sino que los jóvenes del pueblo salieron a la plaza ya pertrechados con los tomates. Así, comenzó una tradición que tuvo que lidiar con las prohibiciones de esos primeros años del franquismo, pero que logró imponerse en 1957, cuando los vecinos celebraron el recordado entierro del tomate.
Llega el descubrimiento y la internacionalización
A partir de entonces la celebración continuó año a año, pero aún desconocida incluso en el ámbito nacional. El gran cambio llegó en el año 1983, cuando un reportaje en el prestigioso programa de Televisión Española 'Informe semanal' lo descubrió de manera masiva para todos sus compatriotas, en un momento en el que solo existía en el país la televisión pública.
Buñol, teñida de rojo por la tomatina
— abde (@abdel6o) August 26, 2026
22 mil personas se han lanzado
150 toneladas de tomate pic.twitter.com/YAjRZH00At
En los años sucesivos la fiesta se fue agrandando y comenzó a llegar cada vez más gente de otros lugares del país deseosos de participar en el evento. Y empezó su internacionalización. Grandes medios extranjeros, principalmente de EE.UU., Europa y algunos países asiáticos, comenzaron a hacerse eco de esta particular batalla y los turistas empezaron a llegar desde multitud de naciones.
La fiesta estuvo a punto de morir de éxito con ediciones que llegaron a congregar a más de 50.000 personas en el pequeño pueblo valenciano.
Las autoridades municipales comenzaron entonces a hacer algunos cambios para garantizar la seguridad de todos los participantes. Desde 2013 existe un aforo restringido y solo se permite la entrada a 22.000 personas previa compra de una entrada que se encuentra a la venta en la web oficial de La Tomatina, casi con un año de antelación.
El esparcimiento espontáneo ha dado lugar a un evento controlado para asegurar el disfrute, la seguridad y la sostenibilidad del acontecimiento.
Existen puntos violetas, para garantizar un entorno seguro, respetuoso e igualitario y se celebra una tomatina infantil el sábado anterior, donde tienen cabida los niños de 4 a 14 años, donde pueden disfrutar de una fiesta a su medida, con menos aglomeraciones.
Los 150.000 kilos de tomates que sirven de arma arrojadiza cada año pertenecen a la variedad de tomate pera y se trata de productos que por procedentes de cooperativas nacionales que, por su sabor o estética, no cumplen los parámetros para salir al mercado y serían desechados si no fuesen a parar a esta verbena.
Para participar, además ir cargado con buen humor y ganas de disfrutar, hay que cumplir una norma básica: apretar el tomate antes de lanzarlo, para asegurarse de no hacer daño a nadie.








