Investigadores de la Universidad de Münster (Alemania) y de la Universidad de Yale (Estados Unidos) han descubierto que la historia de la civilización asiria incluye episodios de pugnas por el poder, que, en sus palabras, recuerdan a un "juego de tronos", tras identificar a tres monarcas que habían sido omitidos de los registros oficiales.
El territorio asirio se extendió desde la Mesopotamia, en el actual Irak, hasta Asia Menor, ahora Turquía, alcanzando en su etapa imperial hasta Egipto. La civilización germinó originalmente en la ciudad de Assur, al noreste de Babilonia, un enclave que despegó económicamente gracias a las redes comerciales de sus mercaderes con Anatolia.
Durante más de un siglo, los historiadores han considerado que la cronología y la sucesión de los gobernantes de este imperio de Oriente Medio eran seguras y que la Lista Real Asiria era un registro completo.
Sin embargo, un nuevo estudio asegura que "no es una lista fiable de todos los gobernantes neoasirios, sino más bien de aquellos que reinaron durante un tiempo lo suficientemente largo y con el éxito suficiente como para que sus editores los incluyeran en un orden idealizado y consecutivo".
Los científicos afirman haber demostrado que algunos reyes asirios de reinado breve gobernaron entre periodos o en paralelo a los que figuran en la parte correspondiente al primer milenio a. C. de la Lista Real Asiria.
Los tres monarcas ocultos de Asiria
El primero de estos gobernantes es un rey rebelde llamado Tiglathpileser, quien arrebató el poder de las manos de su sobrino, Ashurdan III, en la ciudad de Assur en el año 763 a. C., poco después de que ocurriera un eclipse solar total.
El aspirante al trono era hijo del difunto rey Salmanasar V, y logró gobernar durante un breve periodo antes de ser derrocado por las fuerzas leales a su sobrino. Los antiguos asirios interpretaron el evento cósmico anterior a su toma del poder como un mal augurio para el monarca.
El segundo caso corresponde a un nuevo Salmanasar que asumió el trono alrededor del año 747 a. C., sucediendo a Ashur-nirari V, pero que perdió el poder poco más de un año después frente a Tiglatpileser III. Su fugaz mandato dejó rastros confusos en los registros de epónimos y en monumentos oficiales, donde su nombre fue modificado posteriormente.
El tercer gobernante identificado es un anterior Ashur-uballit, cuyo reinado tuvo lugar alrededor del año 913 a. C. y fue interrumpido cuando su poder fue usurpado por Adad-nirari II.
La evidencia de su existencia y posterior censura quedó registrada en una inscripción de restauración de un vaso cultual y en una gran estatua real que fue decapitada y reesculpida como una estela de epónimo por el propio usurpador.
La manipulación de los registros históricos
"La Lista Real Asiria no es una obra cronográfica imparcial", indican los autores del trabajo, quienes explican que el documento funcionaba como un canon legitimador que eliminaba a los gobernantes que no lograban mantenerse en el poder el tiempo suficiente.
Según especifican, las luchas internas y las sucesiones violentas eran una realidad constante en la política asiria que los escribas se encargaron de borrar para mostrar una transmisión ininterrumpida de la corona.