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La cuenta que destapa las miserias de la hostelería en España: "No encontramos ofertas dignas"

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Jesús Soriano denuncia jornadas maratonianas, salarios por debajo de convenio, horas extra sin pagar o trabajadores sin contrato.
La cuenta que destapa las miserias de la hostelería en España: "No encontramos ofertas dignas"

Jesús Soriano se ha convertido a sus 36 años en la voz de los trabajadores del sector de la hostelería en España, gracias al éxito de su alter ego @soycamarero en las redes sociales, donde denuncia las indignantes ofertas laborales que todavía se encuentran hoy en este ámbito.

La iniciativa comenzó hace más de un lustro, pero fue en los dos últimos años cuando comenzó a tener relevancia, con casi 700.000 seguidores en Twitter, Instagram y Facebook.

Aunque todo empezó en clave de humor contando su día a día como camarero, labor que lleva realizando ya desde hace 18 años, poco a poco los seguidores comenzaron a subir y colegas del gremio le empezaron a pedir que expusiera sus casos. "Me vi en la obligación, y muy contento, de poder darles voz", cuenta a RT.

Ahora también es autor del libro 'Soy camarero. El cliente NO siempre tiene razón', una novela gráfica sobre el mundo de la restauración, y su presencia en los medios empieza a ser solicitada cada vez que se debate sobre la situación del sector de la hostelería, que el año pasado movió el 6,4 % del PIB en España y que se espera que este año llegue al 7 %.

Un secreto a voces

La acogida de sus perfiles, en los que mezcla anécdotas con clientes, el mundo de las reseñas online y, sobre todo, las denuncias de abusos laborales, le ha pillado de sorpresa. "Es curioso que llame tanto la atención cuando todo el mundo sabe lo que pasa en la hostelería", cuenta sobre el secreto a voces que suponen las malas praxis de algunos empresarios.

En España hay alrededor de 315.000 establecimientos de hostelería, con un volumen de ventas de alrededor de 130.000 millones de euros, que dan trabajo a 1,7 millones de personas. De ellos, casi 84.000 son restaurantes y puestos de comida, mientras que los bares representan más de la mitad del total.

Además, se dice que España es uno de los países con más bares por habitantes del mundo: uno por cada 175.

Para Soriano, el principal problema de la hostelería se encuentra en la explotación laboral: contratos que no reflejan las horas reales de trabajo, para pagar menos a la Seguridad Social; la asignación de categorías inferiores, con el mismo fin; la falta de respeto a las horas de descanso; la dificultad para conciliar la vida laboral con la vida social; las horas extra sin pagar; o las remuneraciones por debajo de lo que marca el convenio del sector.

A pesar de ser consciente de que cuando más se trabaja es en los días festivos, insiste en que es posible tener unos horarios más compatibles con la vida. También denuncia la práctica de librar un solo día, generalmente el lunes, cuando por convenio tendría que ser uno y medio o dos; o de salarios, en ocasiones de "de miseria", que apenas permiten sobrevivir.

Los trabajadores peor pagados

El tema económico lo acredita un reciente estudio de la Universidad de Alicante, titulado 'La precariedad laboral en el turismo en España', que señala que el 40 % de los trabajadores de este sector percibe menos de 1.200 euros brutos al mes, casi 15 puntos por debajo del resto del sector privado (26,3 %).

Además, la tasa de temporalidad se sitúa en el 36 %, frente al 25 % de las actividades terciarias. Asimismo, los contratos de parcialidad involuntaria representan el doble de los del resto de trabajadores privados por cuenta ajena: 18,1 % frente al 9,4 %. La sobrecualificación se sitúa en el 35,9 %, la jornada excesiva en el 8,3 % y la jornada atípica en el 75 %.

Soriano cree que normalmente el problema reside en quienes califica como "mal llamados empresarios", personas que tienen algo de capital y que creen que un restaurante es lo más fácil de montar y gestionar: "No tienen dinero y lo hacen rentable a través de la explotación laboral", sostiene.

Detrás de todo ello, más que la falta de regulación, Soriano opina que hay una escasa iniciativa por parte de la Inspección de Trabajo. "Nadie ha visto una inspección de Trabajo y, en caso de que vayan, esos malos empresarios les toman el pelo", dice. En esa línea, ejemplifica: "Si eres un explotador, le dices a tus empleados cuándo tienen que firmar de entrada y de salida, son horas de trabajo falsas".

Los datos del Ministerio de Trabajo dicen que las inspecciones están aumentando en los últimos años. En 2022 se produjeron 11.000 sanciones por irregularidades en el control del tiempo de trabajo de las plantillas. La hostelería, con cerca del 20 %, fue el área que más sanciones recibió.

Según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), en España hay una bolsa semanal de alrededor de tres millones de horas extraordinarias sin remunerar, que equivale a 70.000 puestos de trabajo a jornada completa. En los 15 años que el Instituto Nacional de Estadística (INE) lo ha estado estimando, nunca ha bajado de los 2 millones y se ha llegado a acercar a los 4.

Además, entre un tercio y la mitad de los asalariados acaban haciendo habitualmente jornadas de entre 40 y 50 horas, mientras que medio millón más rebasa frecuentemente ese límite. Aunque no hay datos concretos, se estima que una buena parte de estas cifras se nutren del sector de la hostelería.

Los empresarios se quejan

A pesar de estas condiciones sobre la mesa, no faltan las quejas de los empresarios del sector. El año pasado, algunos de sus representantes recorrieron platós de televisión argumentando que los camareros no querían trabajar y este año lo que se repite en titulares es que faltan hasta 50.000 personas para cubrir la demanda.

Entre esas intervenciones resaltó la de un empresario que aseguraba que en hostelería se trabajaban 12 horas al día, lo que calificó de "media jornada, de toda la vida"; o la de los caseteros de la Feria de Abril de Sevilla, que el año pasado amagaron con una huelga porque no se les permitía incumplir el Estatuto de los Trabajadores, que estipula que entre dos jornadas de trabajo deben mediar al menos 12 horas de descanso.

Soriano lo tiene claro, "lo que no hay son buenas ofertas". En esa línea, apunta: "Nosotros no encontramos ofertas dignas, y he estado de camarero 18 años a jornada completa".

Cree que lo que sucede en muchas ocasiones es que se esos empleadores se "nutren de gente necesitada", como demuestra la frase que se escuchaba hasta hace no mucho tiempo: "Si no quieres este trabajo, tengo una fila de cien personas detrás de ti". Así, muchos profesionales formados no encuentran trabajos dignos y los puestos que hay se van ocupando por población vulnerable.

También los clientes

Otro de los palos que toca Soriano en sus redes es el de los clientes. Dice que generalmente están a la altura, pero que siempre suceden anécdotas que destacan y que, cuando las publica en sus redes, se vuelven virales.

Fue el caso de un cliente que se quejó de un restaurante que cerraba en Navidad para dar descanso a sus empleados y que pudieran pasar esa fecha con sus familias. "Quiso machacar el negocio", recuerda Soriano. No obstante, la crítica se le dio la vuelta: en pocos días el establecimiento acumuló más de 2.000 puntuaciones de reseñas positivas de personas que valoraron la actitud del empresario.

Precisamente, el de las reseñas es otro apartado que comienza a cobrar peso. Soriano se hace eco de algunas de ellas, normalmente por ser absurdas, desproporcionadas o carecer de sentido.

"No me gustan, porque le falta muchísimo para tener utilidad. Las reseñas hoy en día no tienen ningún filtro, puede comentar alguien que está en la otra punta del mundo o un cliente no satisfecho puede llamar a 20 o 30 amigos para que escriban mal y desvirtuar su sentido", opina sobre el sistema actual.

Por el momento, su activismo en redes a favor de condiciones de trabajo dignas en su gremio ya le ha valido una oferta política. Una formación, que todavía no quiere desvelar, le está tentando. ¿Va a aceptar?, le preguntan. "Depende, si es bueno para el sector, sí", dice Soriano, a pesar de que ese mundo no le apasiona.

Sería la forma de colaborar en la solución de los problemas de un sector que tira de la economía y del empleo. El pasado viernes se conoció que el número de afiliados a la Seguridad Social en España había batido su récord para llegar a los 20,6 millones de trabajadores, de los que, en buena parte, se ocupan de la restauración.

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