El plan de escoltar los buques a través del estrecho de Ormuz, propuesto por el presidente Donald Trump, representa un riesgo para sus propios buques, debido a las capacidades del Ejército estadounidense, según un reporte de Financial Times.
No existe una fórmula clara para determinar qué amenaza es aceptable y, por ahora, no se dan las condiciones para iniciar un plan de escolta, especialmente mientras las capacidades ofensivas de Irán sigan activas, señalaron al medio exfuncionarios de defensa de EE.UU.
El principal temor radica en la vulnerabilidad de los buques de guerra estadounidenses, diseñados con casco simple y expuestos a minas, ataques con lanchas rápidas y enjambres de drones o misiles.
Aunque el plan contempla convoyes reducidos —con destructores escoltando entre dos y cuatro petroleros—, expertos señalan que incluso una formación bien organizada podría ser blanco de tácticas asimétricas iraníes, desarrolladas durante décadas y difíciles de neutralizar por completo. La presencia de cientos, o incluso miles, de embarcaciones rápidas ocultas a lo largo de la costa iraní complica aún más cualquier intento de garantizar seguridad total.
A ello se suman los límites logísticos y operativos. Estados Unidos dispone de un número restringido de destructores en la región, muchos de ellos ya comprometidos en otras misiones, y necesitaría entre ocho y dieciséis unidades, además de cobertura aérea constante y operaciones de desminado previas. Incluso así, exmandos navales reconocen que la misión "no será perfecta" y que implicará riesgos considerables.
El precedente histórico tampoco juega a favor. En 1987, durante una operación similar, un petrolero escoltado impactó contra una mina, evidenciando las limitaciones de este tipo de estrategia. Hoy, el desafío es aún mayor: ni siquiera una escolta militar garantiza que las compañías navieras retomen sus rutas, debido a los elevados costos de seguro y la percepción de peligro persistente.
El estrecho de Ormuz, la verdadera 'arma' de Irán
- Teherán cerró el estrecho de Ormuz, que conecta el golfo Pérsico con el de Omán, tras la agresión estadounidense-israelí, prohibiendo el paso a todo tipo de embarcaciones y aseverando que no saldrá de la región "ni una sola gota de petróleo" por mar.
- El bloqueo de esta vía marítima vital, por donde circula alrededor de una quinta parte del petróleo mundial, disparó los precios del crudo. El 9 de marzo, el precio del barril experimentó una volatilidad histórica: superó los 100 dólares y rozó los 120 en las primeras horas de la jornada. Este lunes, los futuros del Brent han vuelto a aumentar y se cotizaron por encima de 104 dólares por barril, un nivel no visto desde julio de 2022.
- Los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica reiteraron la semana pasada que los barcos de EE.UU. y de sus socios no pueden atravesar el estrecho. Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, afirmó este lunes que el estrecho de Ormuz sigue abierto y solo está cerrado para los buques de los países enemigos.
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