Con el estrecho de Ormuz prácticamente cerrado por Irán, en respuesta de la agresión israelí-estadounidense en su contra, la atención de Washington y de las capitales del Golfo se desplaza cada vez más hacia Yemen. Este sábado, los rebeldes hutíes anunciaron que han efectuado su primer lanzamiento de misiles balísticos contra Israel, en el marco de la guerra desatada contra la República Islámica, y prometieron continuar su ofensiva hasta que "cese la agresión contra todos los frentes de resistencia".
Analistas y fuentes diplomáticas coinciden en que una entrada de los hutíes en el conflicto podría replicar en el estrecho de Bab el Mandeb, otro punto estratégico que une el mar Rojo con el golfo de Adén, el mismo efecto de estrangulamiento que Teherán ya ha logrado en el golfo Pérsico.
Bab el Mandeb, ruta estratégica cuyo bloqueo asfixiaría al golfo Pérsico y dispararía el precio del petróleo
The Wall Street Journal recuerda que los hutíes ya "paralizaron" el tráfico por el mar Rojo durante una buena parte de dos años, obligando a muchas navieras a evitar el canal de Suez y a desviar sus rutas alrededor del cabo de Buena Esperanza. Este viernes, el grupo elevó el tono, asegurando que sus "manos están en el gatillo para una intervención militar directa".
Adam Baron, especialista en Yemen y el Golfo, señaló al diario que, una eventual entrada de los hutíes en la guerra "eleva realmente las apuestas", pues "arrastra al canal de Suez y a los egipcios, e implica más a Arabia Saudita".
Un reciente análisis de Atlantic Council dibuja tres posibles escenarios de intervención de los hutíes en la guerra que enfrenta a Estados Unidos e Israel con Irán, cada uno con niveles de riesgo distintos, tanto para el movimiento yemení como para la estabilidad regional:
- Reanudar ataques contra Israel: riesgo bajo y alto impacto simbólico. El escenario considerado de menor riesgo inmediato para los hutíes pasaría por reanudar sus ataques con misiles y drones contra el Estado hebreo. Durante la guerra de Gaza, el grupo demostró que puede penetrar el espacio aéreo israelí, causando decenas de víctimas y daños, incluidos impactos en el aeropuerto Ben Gurión. Una vuelta a ese patrón desencadenaría, previsiblemente, nuevos bombardeos israelíes sobre Yemen.
- Volver a golpear la navegación en el mar Rojo: palanca económica, riesgo con Arabia Saudita. Esta opción pondría en peligro la actual distensión con Arabia Saudita. Desde su posición a lo largo del estrecho de Bab el Mandeb, un cuello de botella marítimo clave, a los hutíes les resulta mucho más fácil perturbar el tráfico que alcanzar Israel.
Según resalta el WSJ, el movimiento, que antaño era visto como una milicia de montaña mal armada, ha demostrado en la última década su capacidad para tomar Saná y otros grandes núcleos de población, así como para resistir a una coalición árabe liderada por Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. Durante la guerra de Gaza, los hutíes lanzaron más de un centenar de ataques contra barcos —incluidos petroleros— en el mar Rojo, y dispararon misiles y drones hacia Israel. Pese al cese de fuego directo con EE.UU., el grupo siguió atacando a Israel y a la navegación hasta la tregua de Gaza de otoño de 2025, tras la que suspendió sus acciones. El tráfico en el mar Rojo se ha recuperado desde entonces, pero sigue por debajo de los niveles anteriores al 7 de octubre de 2023.
Hacerlo de nuevo en 2026 tendría un impacto aún mayor y revestiría más riesgo: con Ormuz bloqueado y Arabia Saudita desviando parte de sus exportaciones de crudo hacia el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, la ruta alternativa pasa inevitablemente por la costa controlada por los hutíes y por el estrecho de Bab el Mandeb, la 'Puerta de las Lamentaciones' en árabe, uno de los principales cuellos de botella del comercio marítimo mundial. Este paso, de apenas 29 kilómetros de ancho, conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y está situado entre Yemen, en la península arábiga, y Yibuti y Eritrea, en el Cuerno de África.

Debido a su ubicación, el estrecho se encuentra entre los corredores marítimos más importantes, que desempeñan un papel fundamental en la logística mundial. Por esta vía pasan las exportaciones de gas y productos petrolíferos desde los países del golfo Pérsico hacia Europa y Asia, así como buques portacontenedores con productos electrónicos y vehículos procedentes de la India, China y los países del sur de Asia: alrededor de 20.000 buques al año y 8,8 millones de barriles de petróleo al día. Además, de esta ruta depende alrededor del 10-12 % del comercio marítimo mundial.
Por ese motivo, Riad, probablemente, está señalando a los hutíes que los ataques contra la navegación del mar Rojo son ahora una línea roja que podría provocar una respuesta militar por su parte.
Reabrir el frente contra Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos: el camino a una nueva guerra en Yemen. El tercer y más peligroso escenario consistiría en reanudar ataques con misiles y drones contra Arabia Saudita y/o EAU, posiblemente combinándolos con una campaña en el mar Rojo y ofensivas terrestres dentro de Yemen para arrebatar al Gobierno reconocido internacionalmente el control de los recursos de petróleo y gas. En la práctica, esto significaría reactivar la guerra de Yemen. Si Riad o Abu Dabi decidieran responder militarmente a los ataques iraníes contra su infraestructura civil y económica, los hutíes podrían usar esa respuesta para acusar a las monarquías del Golfo de romper la tregua alcanzada en 2022. En este caso, su motivación principal no sería la guerra de Irán en sí, sino la dinámica interna yemení: reforzar su control territorial y económico.
Según un funcionario estadounidense citado por el WSJ, Riad trabaja por la vía diplomática para mantener al grupo al margen del conflicto, y tanto EE.UU. como Israel intentan evitar provocaciones que arrastren a los yemeníes. El Consejo de Transición del Sur, facción separatista yemení, ofreció a Reuters una síntesis de la lógica que guía a Saná: "Cuando vean que Irán los necesita más, entonces se moverán", dijo Amr al‑Bidh.
Diplomáticos y analistas consultados consideran que los hutíes esperaban "un momento oportuno" para entrar en la guerra en coordinación con Irán, con el objetivo de ejercer la máxima presión, informa Reuters.
La combinación de un Ormuz cerrado y una dependencia creciente del mar Rojo podría ofrecer esa oportunidad. En este contexto, una fuente militar iraní anónima advirtió de que Teherán podría "abrir un nuevo frente" en Bab el Mandeb si se llevan a cabo ataques contra territorio o islas iraníes.
Los riesgos para el propio movimiento son elevados. La implicación de Hezbolá en la guerra derivó en intensos bombardeos israelíes y a una ampliación de las operaciones terrestres que desplazaron a civiles del sur de Líbano; en Irak, los ataques de EE.UU. contra milicias aliadas de Irán han convertido de nuevo al país en escenario de confrontación. Los hutíes ya sufrieron el año pasado ataques estadounidenses que destruyeron infraestructuras militares y mataron a varios mandos.
Crece el número de soldados de EE.UU. heridos mientras la guerra con Irán entra en su segundo mes, MINUTO A MINUTO



