Las fuerzas iraníes lanzaron misiles y drones contra las instalaciones de gas de las compañías estadounidenses ExxonMobil y Chevron en Habshan, Emiratos Árabes Unidos (EAU), en el marco de una nueva oleada de ataques de represalia contra EE.UU. e Israel.
Entre los objetivos de este ataque iraní se encontraban una instalación energética en la ciudad israelí de Haifa, así como refinerías y plantas petroquímicas relacionadas con intereses estadounidenses en varios países del Golfo, entre ellos EAU, Baréin y Kuwait. "Si se repite el ataque contra objetivos civiles, la segunda fase de esta operación será mucho más devastadora y generalizada, y sus pérdidas y daños se duplicarán si persisten en esta estrategia", advirtió el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI).
