La muerte del músico estadounidense Kurt Cobain, vocalista y guitarrista de la legendaria banda Nirvana, vuelve a estar en el centro de la polémica tras las declaraciones de un exdetective de la Policía de Seattle (SPD, por sus siglas en inglés) que participó en la investigación del caso, según informa Daily Mail.
Cobain falleció el 5 de abril de 1994, a los 27 años, por un disparo de escopeta en la cabeza. Las autoridades concluyeron que se trató de un suicidio en su casa de Seattle, aunque esa versión ha sido cuestionada en múltiples ocasiones.
El periodista Ian Halperin acaba de publicar una actualización de su libro 'Case Closed: The Cobain Murder: The Killing and Cover-Up of Kurt Cobain' (Caso cerrado: El asesinato de Cobain: El homicidio y el encubrimiento de Kurt Cobain), en el que defiende la teoría del asesinato.
Según Halperin, habló con un exoficial de la Policía de Seattle hace unos 18 meses, quien le dijo en privado que la investigación sobre la muerte del guitarrista fue mal gestionada. El autor cita las palabras de su fuente anónima: "He tenido un sentimiento de justa indignación durante años. Finalmente, decidí hablar para abordar un grave error".
Mala gestión policial en el caso Cobain
El exoficial señaló tres pruebas que, a su juicio, contradicen el veredicto oficial. Primero, el nivel de heroína en la sangre de Cobain era tres veces superior a la dosis mortal para un adicto severo, lo que le habría imposibilitado disparar el arma. Segundo, "no había huellas dactilares en el arma". Tercero, "las últimas cinco líneas de su supuesta nota de suicidio no coincidían con su propia letra". La fuente aseguró: "Los asesinos incapacitaron a Kurt obligándolo a tomar una gran dosis de heroína. Luego, le dispararon en la cabeza. Para mí, no hay otra explicación. Estudié este caso a fondo".
El exdetective sostuvo que "el caso no debería haber sido etiquetado como suicidio" y añadió que "debería haberse llevado a cabo una investigación adecuada, una investigación exhaustiva para descubrir cómo murió Cobain". "Nunca se hizo", sentenció.
Asimismo, el exoficial del SPD afirmó que hubo mala gestión y que él y otros colegas creían que la investigación era "un gran encubrimiento". La fuente trabajó bajo las órdenes de Norm Stamper, jefe de la Policía de Seattle entre 1994 y 2000, quien declaró en 2015 que "reabriría esta investigación". Stamper sugirió que no debieron descartarse la posibilidad de un asesinato.
Según la fuente, en el caso de Cobain "había demasiada política involucrada, no suficientes hechos. Muchas personas pudieron avanzar a expensas de otros. Como resultado, muchos casos fueron tratados injustamente".