La empresa estadounidense USA Rare Earth anunció el lunes la compra de la empresa minera brasileña Serra Verde por 2.800 millones de dólares en efectivo y acciones, con el objetivo de desafiar el dominio de China en la cadena de suministro de tierras raras.
La compañía, con sede en el estado de Oklahoma, ha indicado que pagará 300 millones de dólares en efectivo y 126,9 millones en acciones de nueva emisión, y espera cerrar la operación en el tercer trimestre de 2026, siempre y cuando se cumplan las condiciones regulatorias.
"La adquisición de Serra Verde supone un paso decisivo en la consecución de nuestro objetivo de convertirnos en un líder mundial y en el socio de referencia en el sector de los elementos de tierras raras [...]. La mina Pela Ema de Serra Verde es un activo único en su género y el único productor fuera de Asia capaz de suministrar a gran escala los cuatro elementos de tierras raras magnéticas, junto con otros elementos de tierras raras esenciales", señaló Barbara Humpton, directora ejecutiva de USA Rare Earth.
El dominio de China
Las tierras raras comprenden 17 minerales esenciales para la fabricación de vehículos eléctricos, centros de datos de inteligencia artificial, robots y sistemas de defensa, sectores cuya cadena de suministro está altamente concentrada en China.
Actualmente, Pekín controla el 60 % de la minería mundial, más del 90 % de la refinación y cerca del 95 % de la producción de imanes permanentes. La demanda de estos minerales se ha duplicado desde 2015 y se proyecta que crecerá en más de un 30 % para 2030.
Sin embargo, los proyectos fuera de China solo cubrirán una parte limitada de la demanda futura. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) reveló en un informe que se necesitan 60.000 millones de dólares de inversión durante la próxima década para romper el dominio chino en el sector de tierras raras.
En este contexto, la situación también introduce presión geopolítica. Agathe Demarais, investigadora del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, ha señalado que China podría utilizar su dominio como herramienta de negociación, ya que gran parte del equipamiento militar estadounidense depende de estos materiales y el país cuenta con reservas para apenas dos meses.