El presidente argentino, Javier Milei, aseguró este lunes que "con determinadas culturas no vamos a poder convivir", durante un discurso pronunciado en Israel, en el marco de su visita oficial y en medio de la escalada geopolítica en Medio Oriente.
"Hay cosas que están bien y hay cosas que están mal. Y ahí no hay lugar a discusión. Con determinadas culturas no vamos a poder convivir. Porque si nosotros respetamos el derecho a la vida, no podemos convivir con quienes nos quieren matar", afirmó el mandatario ante un auditorio en la Universidad de Bar-Ilan, en Ramat-Gan.
Argentina's President Javier Milei:With certain cultures, it’s not possible to coexist.pic.twitter.com/xXYWiJkpFr
— Clash Report (@clashreport) April 20, 2026
Las declaraciones se dieron en un contexto de fuerte respaldo de Milei a Israel y a EE.UU., en plena tensión con Irán, país al que el mandatario volvió a señalar como enemigo vinculado a atentados ocurridos en los años noventa en Argentina.
En ese marco, Milei también arremetió contra la prensa: "gran parte del periodismo juega para las fuerzas del mal", sostuvo, en línea con su confrontación habitual con los medios, reportó Perfil.
Distinción por su respaldo a Israel
Durante la actividad, el presidente fue distinguido con un Doctor Honoris Causa por "su larga colaboración con el Estado de Israel y sus ciudadanos, así como a su lucha pública e internacional contra el antisemitismo". Asimismo, Milei aprovechó su intervención para profundizar su discurso ideológico, con críticas al socialismo y referencias a su formación vinculada al estudio de la Torá.
Por su parte, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, no escatimó halagos para su huésped, a quien definió como "un gran amigo del Estado de Israel" y "un gran líder mundial", que ha mostrado "valentía y la calidad moral" para colocarse "al lado del pueblo judío y en la lucha contra el antisemitismo".
La visita a Israel forma parte de una agenda más amplia en la que Milei consolidó su alineamiento con el gobierno de Netanyahu, con quien avanzó en acuerdos y ratificó una alianza que definió como "moral, espiritual y política".
El viaje se inscribe en un giro de la política exterior argentina, con un acercamiento explícito a Israel y EE.UU., incluyendo el respaldo a sus posiciones en el conflicto regional y la intención de trasladar la embajada argentina a Jerusalén.


