A inicios de este mes, un dron de vigilancia MQ-4C Triton de la Armada de Estados Unidos desapareció de los sistemas de seguimiento en línea en pleno vuelo mientras sobrevolaba el golfo Pérsico.
El dispositivo, valuado en más de 200 millones de dólares, se estrelló en una zona no revelada después de emitir una alerta con el código 7700, una señal de socorro en caso de emergencia general, recoge Responsible Statecraft.
Según el medio, la Armada tardó días en admitir la pérdida, generando temores de que Irán podría haberlo secuestrado mediante un ciberataque, similar al caso de un RQ-170 en 2011.
No obstante, expertos como Joe Buccino, exdirector de comunicaciones del Mando Central de EE.UU. (el Centcom), sugieren una pérdida de contacto más que una suplantación. Perder el contacto es "muy raro, pero he visto que suceda", opinó para el medio, añadiendo que "si hubiera sido [suplantado], el dron probablemente habría volado con seguridad en la dirección equivocada y habría aterrizado sin problemas" en lugar de estrellarse.
El Triton "no estaba listo"
Un informe de 2025 reveló que se entregaron 20 unidades del mismo modelo con fallos operativos conocidos, los cuales ahora prometen corregir. En el caso del Triton, la Armada consideró que estaba listo para operar sin las evaluaciones previas necesarias. Responsible Statecraft recuerda que este no es un caso aislado. En 2017, un MQ-4C sufrió daños graves al verse obligado a realizar un aterrizaje forzoso sobre su propia estructura tras un fallo técnico en un vuelo de prueba.
Ante estos accidentes, James Webb, consultor político y de seguridad nacional, sospecha que lo sucedido con el Triton puede significar que "no estaba listo" para la operación. "Es otro programa del 'complejo militar-industrial' que parecía prometedor sobre el papel cuando se diseñó", declaró, añadiendo que, sin embargo, una vez puesto en marcha "es un completo desastre".
Dudas sobre la rentabilidad de los vehículos aéreos no tripulados
El medio recoge que el dron inicialmente se comercializó como un sistema asequible, pero retrasos en su producción, además de problemas técnicos, aumentaron su precio de 187 millones de dólares por unidad en 2016 a 238 millones de dólares en 2024. Por este motivo, la Armada ajustó su previsión presupuestaria para el año fiscal 2024 reduciendo drásticamente su flota de 70 a solo 27 aeronaves, un recorte del 60 %.
Esta decisión hizo que Dan Grazier, director del Programa de Reforma de la Seguridad Nacional del Centro Stimson, declarara a Responsible Statecraft que "parte del atractivo de los sistemas no tripulados reside en que se supone que son menos costosos que la opción tripulada. Esa es una de las razones por las que se considera que los sistemas no tripulados son 'desechables'". "Si no es así, entonces parece que el cambio a sistemas no tripulados no es más que otra artimaña del aparato de seguridad nacional", añadió.
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