Los productos destinados a favorecer o mantener el sueño, como el magnesio, la melatonina o el cannabidiol (CBD), podrían no ser tan efectivos como comúnmente se cree, informa The New York Times.
Según datos recientes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), aproximadamente uno de cada ocho estadounidenses utiliza de forma habitual algún tipo de ayuda para dormir, ya sea suplementos o medicamentos sin receta.
Asimismo, señalaron que la falta de sueño es un problema generalizado, pues cerca de un tercio de los adultos no alcanza las 7 horas recomendadas por los especialistas. En este contexto, las mujeres reportan más dificultades para conciliar el sueño, lo que las lleva a recurrir con mayor frecuencia a estos productos.
La realidad sobre estos productos
A pesar de que el magnesio puede resultar beneficioso para quienes presentan problemas de sueño relacionados con tensión muscular o calambres, existe poca evidencia científica que respalde su eficacia para inducir el sueño. En cuanto a la melatonina, algunos estudios sugieren que puede provocar el sueño varios minutos más rápido.
No obstante, su efecto no es igual en todas las personas y, en ciertos casos, no supera al de un placebo. Por otro lado, los somníferos de venta libre, que suelen incluir antihistamínicos similares a los del Benadryl, pueden facilitar el sueño, pero no están exentos de efectos secundarios. Entre ellos se encuentran la somnolencia residual al día siguiente y posibles riesgos a largo plazo, como el desarrollo de demencia.
El doctor Sujay Kansagra, especialista de la Universidad de Duke, advierte que muchas personas buscan una "píldora mágica" para intentar descansar en lugar de consultar a un profesional para abordar las causas de sus problemas de sueño. También señala que condiciones como la apnea del sueño, la ansiedad y el uso de ciertos medicamentos —como antidepresivos o descongestionantes— pueden afectar la capacidad para dormir bien.
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