Entre 30.000 y 40.000 personas asistieron este sábado a una fiesta clandestina en una instalación militar francesa, desoyendo las advertencias de las autoridades sobre el riesgo de municiones enterradas de la Segunda Guerra Mundial, informan medios locales.
Se trata del segundo día de la fiesta 'rave' celebrada en un campo de tiro cerca de Bourges, a más de 200 kilómetros al sur de París. Los asistentes, muchos de ellos vestidos con atuendos de colores llamativos, provienen de varios países europeos.
Las fuerzas de seguridad fueron desplegadas en el área y expertos en desactivación de explosivos intervinieron tras el hallazgo de un proyectil cerca de una carretera que atravesaba el lugar del evento. "A pesar de su carácter ilegal, el Gobierno se ha movilizado para garantizar la seguridad y limitar cualquier alteración del orden público", declaró Philippe Le Moing Surzur, prefecto local, advirtiendo que el lugar era "extremadamente peligroso" debido a la presencia de artefactos antiguos sin detonar.
Mientras tanto, los servicios de emergencia atendieron a 12 personas con heridas leves el sábado por la mañana, entre ellas varios con cortes por manipular fragmentos afilados de metralla.