Los cruceros se promocionan como vacaciones flotantes, pero también sirven para entender la salud pública, porque concentran a muchas personas durante días en espacios compartidos, lo que facilita la propagación de enfermedades, explica Vikram Niranjan, profesor adjunto de Salud Pública en la Universidad de Limerick (Irlanda), en alusión al caso del crucero afectado por un brote de hantavirus que causó la muerte de tres pasajeros.
En un artículo publicado este martes en The Conversation, el experto describe un crucero como "una ciudad temporal en el mar", con restaurantes, teatros, ascensores, cocinas y sistemas de agua; no obstante, tales comodidades implican que "una vez que una infección suba a bordo, puede moverse por el barco de formas difíciles de detener".
En este contexto, Niranjan destaca que el patógeno más asociado a los cruceros es el norovirus, un virus altamente contagioso que provoca gastroenteritis aguda, diarrea y vómitos intensos.
Según una revisión de reportes sobre brotes de este virus, muchos están vinculados a comidas y superficies contaminadas y a la transmisión de persona a persona. El servicio de comida —en particular, el formato bufet— eleva el riesgo por los utensilios compartidos y las superficies tocadas por muchas manos, de ahí que una persona infectada, sin saberlo, puede contaminar alimentos o superficies.
Factores clave
De igual modo, el diseño de estos barcos tiene un impacto, puesto que sus bares, ascensores, pasillos y teatros concentran a los pasajeros, y la tripulación vive y trabaja en el mismo entorno, a menudo en alojamientos compartidos, lo que facilita la propagación de enfermedades y virus.
Por otra parte, la ventilación es otro factor clave, al haber muchos espacios interiores. En esta línea, Niranjan cita estudios sobre la calidad del aire en cruceros que muestran que la enfermedad puede propagarse más en espacios abarrotados y cerrados si la ventilación es inadecuada, destacando la importancia de la renovación del aire, los filtros especializados y las tecnologías de purificación.
En paralelo, el experto menciona que la edad importa: los viajes en crucero son populares entre los adultos mayores, muchos con condiciones crónicas, lo que puede agravar cuadros por gastroenteritis (deshidratación) o infecciones respiratorias (neumonías que requieren hospitalización).
Aunque los cruceros disponen de servicios médicos, son limitados frente a los hospitales en tierra, dado que sirven para primeros auxilios y cuidados básicos y no para gestionar un brote a gran escala, por lo que la detección temprana, el aislamiento rápido y la limpieza son determinantes.
De acuerdo con el epidemiólogo, para reducir el riesgo, antes de embarcar, es recomendable revisar si la naviera tiene políticas claras de reporte de enfermedades, limpieza y aislamiento. Una vez a bordo, es importante el lavado de manos con agua y jabón para prevenir infecciones. Si aparecen síntomas, recomienda evitar los bufets y espacios concurridos y reportarlo pronto en lugar de dejar pasar el tiempo.
¿Qué es el hantavirus? Lea en este artículo