Vladímir Zelenski lleva nueve meses presumiendo de los misiles de ala fija ucranianos Flamingo, que se presentaron en agosto del año pasado.
Los expertos notaron de inmediato que detrás de la bonita apariencia y la presentación pomposa se escondía un viejo misil británico. Pero tras su uso en combate quedó claro que las características anunciadas tienen poco que ver con la realidad en el campo de batalla.
Nuevo y ya viejo misil
Casi inmediatamente después de que aparecieran en la Red las imágenes del Flamingo, los expertos señalaron su parecido con un antiguo modelo británico. Esto no impidió que Zelenski afirmara que se trata del misil "más exitoso" con el que cuenta actualmente Ucrania.
Para el analista Anatoli Matviichuk, el proyecto ucraniano es "absolutamente idéntico" al misil británico FP-5, una "copia, una apropiación total". Lo describe como "un misil tonto [que] va adonde se le apunta", bastante voluminoso y lento.
Por su parte, el experto Yuri Knútov vio en el Flamingo una especie de análogo del V-1 hitleriano, calificado de 'Wunderwaffe' ('arma milagrosa') por la propaganda del Tercer Reich, aunque era derribado con bastante éxito. Knútov destacó el fuselaje del nuevo producto de la industria militar ucraniana, cuya forma de cigarro lo hace detectable con radares.
De hecho, sostuvo, se trata del diseño de un misil de crucero del siglo pasado. "El enemigo no se molestó demasiado en el desarrollo", señaló, aunque también admitió que la masa de la ojiva, que ronda la tonelada, lo hace potencialmente demoledor. Kiev tratará de atacar la retaguardia profunda rusa con el Flamingo y su uso no afectará al frente, pronosticó.
Knútov precisó que el motor "en una versión es checo y en otra se fabricaba en la planta MotorSich en la época soviética". El sistema de guiado utiliza GPS, "o sea, es bastante simple", detalló, y sugirió que Ucrania compró bloques enteros de fabricación china para completarlo.
Declaraciones y realidad
Zelenski y la empresa fabricante afirmaron que el alcance del Flamingo alcanza los 3.000 kilómetros. Se estimaba que la velocidad del misil era de aproximadamente 900 kilómetros por hora, y que el peso de la ojiva podía llegar a una tonelada.
The Economist estimó el costo del misil en unos 500.000 dólares, pero nunca se confirmaron estos datos. Según las evaluaciones de varios analistas, el costo real de los componentes podría alcanzar los 1,2 millones de dólares por unidad.
Sin embargo, en la práctica, estas características resultaron ser más bien una ilusión. El alcance de 3.000 kilometros nunca se ha confirmado en condiciones de combate: el máximo registrado es de unos 1.500 kilometros, y ese fue el único caso, según estimaciones de observadores.
La eficacia del nuevo misil también plantea dudas. Según datos de analistas militares rusos, de los 23 lanzamientos verificados para febrero de 2026, solo dos misiles lograron impactar objetivos en territorio ruso. Otros seis se acercaron a los objetivos, pero fallaron, y 15 fueron derribados por los sistemas de defensa aérea. De este modo, la tasa de impactos directos es de alrededor del 8–9 %.
Estos indicadores son notablemente inferiores a los de los Tomahawk estadounidenses y difieren claramente de la imagen de "misil crucero al precio de un dron" que el régimen de Kiev intentó crear.
Una forma de ganar dinero
Llama especialmente la atención la empresa fabricante Fire Point, que se ha visto envuelta en un escándalo de corrupción en el que están implicados altos cargos del Gobierno ucraniano, entre ellos el empresario Timur Míndich, cercano a Zelenski.
Un nuevo episodio de este conflicto estalló tras la publicación de las transcripciones de unas grabaciones de audio en las que participaban Míndich y el entonces ministro de Defensa, Rustem Umérov.
En el diálogo se abordan planes de la empresa, riesgos por competencia estadounidense y la forma en que el ministro podía ayudar: Míndich le pidió a Umérov que promoviera los intereses de Fire Point tanto dentro como fuera del país. La conversación filtrada también refleja problemas de financiamiento: Míndich aseguraba que Fire Point podía duplicar su valor en un año, pero necesitaba dinero para sostener el crecimiento y estaba preocupado por la posible salida de Umérov, que finalmente ocurrió en julio del año pasado tras el escándalo de corrupción.
"Ahora que te vas a ir, estarás сen todo", habría dicho Míndich, advirtiendo de que la competencia podía hundir a la empresa y que no quedaría nadie con quien pudiera comunicarse. Umérov le respondió que ya estaban asegurados contratos por "311 yardas" (311.000 millones de grivnas, o más de 7.000 millones de dólares).
Míndich también le pidió intervenir en un contrato de suministro de chalecos antibalas que el Ministerio de Defensa no quería certificar y que, según reportes mediáticos, resultaron ser de pésima calidad.
"Que firmen que aceptaron la entrega, y ya. Para ti es solo una llamada. Solo di: 'No quiero volver a oír a Timur hablando de chalecos antibalas, y lo veo dos veces por semana'", insistió.
Todo sobre el megaescándalo de corrupción en Ucrania, en este artículo