El próximo viaje del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a Pekín para reunirse con su homólogo chino, Xi Jinping, se perfila como una prueba política y económica, en la medida en que la posibilidad de anunciar acuerdos comerciales con Pekín choca con las críticas internas y con el endurecimiento de posiciones en Washington, informa Politico, tras hablar con diez fuentes estadounidenses conocedoras del tema.
Según el medio, la disputa interna sobre la delegación empresarial que podría acompañar a Trump refleja el delicado equilibrio que los funcionarios de la Administración intentan mantener en la relación comercial entre las dos mayores economías del mundo.
Politico señala que el deseo del mandatario de exhibir acuerdos de inversión de gran magnitud entra en conflicto con un consenso creciente en Washington en torno a la una supuesta 'amenaza' para la seguridad nacional que supone la inversión china, alegación que desde Pekín siempre han criticado.
"El mayor partidario de China dentro de la Administración es el presidente. Siempre se ha enfocado en hacer acuerdos con China. Así es él: quiere un acuerdo", dijo a Politico una persona cercana a la Casa Blanca.
Politico indica que funcionarios chinos ofrecerán, previsiblemente, acuerdos lucrativos durante la cumbre del 14 y 15 de mayo en Pekín, probablemente a cambio de concesiones sobre aranceles u otras restricciones comerciales de Estados Unidos. Ese enfoque, añade el medio, contrasta con un esfuerzo de décadas, respaldado por legisladores de ambos partidos y por miembros del propio equipo de Trump, para restringir la inversión del sector privado chino en Estados Unidos y, a su vez, la inversión estadounidense en China.
En ese contexto, el medio indica que republicanos y demócratas han expresado preocupación ante la eventual firma de acuerdos con China y las "amenazas crecientes" para la seguridad nacional y económica de Estados Unidos que pudieran derivarse de ellos. Dentro de la Administración, añade Politico, algunos asesores también presionan para mantener límites a importaciones chinas, como automóviles, y a exportaciones estadounidenses, como semiconductores avanzados y tecnología relacionada.
- El mandatario estadounidense Donald Trump ha asegurado en numerosas ocasiones que mantiene "una muy buena relación" con Xi. En enero, lo describió como "una persona increíble". "Lo que ha hecho es asombroso, todos lo respetan mucho", dijo, tras reiterar que siempre ha tenido una buena relación con el presidente chino.


