Un grupo de investigadores rusos ha descubierto una nueva especie de organismo unicelular depredador que mantuvo su viabilidad tras conservarse en sedimentos de suelo permanentemente congelado 39.000 años.
Científicos de la Universidad Estatal de Tiumén aislaron el cultivo vivo del microorganismo a partir de una muestra de permafrost tomada a una profundidad de alrededor de 9 metros, en la terraza fluvial del río Jeiguiaja, en el distrito de Nadym de Siberia Occidental.
Los resultados de una investigación de laboratorio, publicados en la revista European Journal of Protistology, dieron a conocer lo que recibiría el nombre 'Acanthocystis yamallongha', que se traduce literalmente como 'espíritu del borde del mundo', de los idiomas locales nenets y janti.
Un análisis filogenético reveló que el nuevo tipo representa una línea evolutiva separada, relacionada con especies modernas de centroheliozoas. Estos eucariotas unicelulares son depredadores ampliamente distribuidos, presentes en aguas dulces y saladas, y también en suelos. Para desplazarse y cazar utilizan finas prolongaciones radiales de la membrana celular y se alimentan de bacterias y otros eucariotas unicelulares, hongos y pequeños organismos multicelulares.
Uno de los investigadores, Guerman Sozonov, comentó que "no había trabajado antes con muestras de esa edad" por lo que "esperaba una diversidad baja de microorganismos". Por lo tanto, le resultó "inesperado" hallar protistas activos, entre ellos una nueva especie.
El hallazgo aporta a la comprensión sobre la diversidad y la viabilidad de protistas, que todavía permanecen poco estudiadas, pues hasta ahora los datos sobre heliozoos viables en sedimentos antiguos han sido muy limitados.
En su trabajo, los investigadores indican que el retorno a la actividad de líneas genéticamente alejadas de depredadores puede influir en la estructura de comunidades microbianas modernas de suelos y aguas, efectos cuyo alcance todavía se está por estudiar.