Olli Rehn, representante del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE), señala que la guerra con Irán y el encarecimiento energético están provocando que los datos indiquen un escenario de estanflación, recoge Bloomberg.
"Los primeros indicios ya eran visibles en las estadísticas, cuando el crecimiento en la zona euro en el primer trimestre fue solo ligeramente positivo y la inflación se aceleró hasta el 3 %", consideró.
A pesar de señalar que la crisis actual es menos severa que el pico inflacionario de 2022, Rehn advirtió que la situación ha superado las proyecciones iniciales del BCE, acercándose a un panorama más pesimista, particularmente en lo que respecta al costo del petróleo.
Frente común de la banca europea
Dimitar Radev, gobernador del banco central búlgaro, declaró en otra ocasión que "volvemos a presenciar una conmoción en los precios externos relacionada con la tensión geopolítica y la volatilidad de los mercados energéticos".
Rehn subrayó que la intensidad y duración del conflicto, junto con sus consecuencias, son factores decisivos. No obstante, informó que las expectativas de inflación no muestran signos de descenso, aunque describió como positivos los avances en materia salarial.
Por su parte, Primoz Dolenc, su homólogo esloveno, coincidió en que el impacto de la inestabilidad energética en la economía es limitado por el momento, aunque alertó sobre un probable aumento en las expectativas de inflación de los consumidores.
"Los efectos más amplios del entorno actual podrían demostrarse más adelante, ya que los riesgos de precios más altos de la energía y las materias primas en los mercados mundiales podrían trasladarse gradualmente a precios más altos de bienes y servicios", consideró.
El BCE actúa con cautela
El Banco Central Europeo mantiene los tipos de interés a la espera de evaluar el impacto del conflicto bélico, a pesar de que la inflación supere la meta del 2 % y los inversores anticipen tres subidas de tipos para finales de año.
Sin embargo, se prevé una desaceleración económica en la eurozona que podría contrarrestar la subida de precios, reflejada ya en el inesperado aumento del desempleo en Francia al 8,1 %, su nivel máximo en cinco años.
"En abril, decidimos mantener los tipos de interés sin cambios. ¿Por qué? Porque aún no tenemos suficiente información sobre esta tristemente célebre propagación a otros precios, a servicios y bienes", manifestó François Villeroy de Galhau, el gobernador del Banco de Francia.