Las autoridades de Massachusetts (EE.UU.) investigan la muerte de Steven McCluskey, un hombre de 40 años que perdió la vida tras quedar atrapado en una escalera mecánica de una estación subterránea en Boston. El pasado 27 de febrero, McCluskey perdió el equilibrio y su ropa se atascó al final del recorrido, asfixiándolo gradualmente al apretarse alrededor de su cuello, informó esta semana la cadena NBC.
Un video de vigilancia obtenido por NBC10 Boston reveló el detalle más perturbador del caso: McCluskey agonizó durante más de 20 minutos mientras más de una decena de transeúntes pasaban a su lado. Ninguno se detuvo a auxiliarlo ni presionó el botón de emergencia. Los bomberos lo rescataron sin pulso y falleció días después en el hospital.
"Lo trataron como si no existiera […]. Si alguien se hubiera tomado un minuto, hoy estaría aquí", lamentó su madre, Mary Flaherty, cuya familia exige a la Autoridad de Transporte de la Bahía de Massachusetts asumir su responsabilidad. Por su parte, el gerente de la agencia, Phil Eng, confirmó que la escalera no presentaba fallas mecánicas y, además de considerar innecesario aumentar el personal, apeló a la empatía ciudadana: "Ayúdense entre ustedes. Alcen la voz".
Mientras la Fiscalía aguarda el informe forense final, los especialistas apuntan a posibles prejuicios sociales como causas de esta inacción. Los transeúntes no intervienen durante este tipo de emergencias porque podrían percibir que la persona que necesita ayuda está borracha o drogada y se ven coaccionadas por la reacción de los demás, asegura la psicóloga Catherine Sanderson. "Una sola persona que hubiera dado un paso al frente habría marcado la diferencia", concluye.