Descubren ocho aditivos alimentarios relacionados con la hipertensión arterial y las cardiopatías

Según la principal investigadora, este estudio es el primero de este tipo que investiga la relación entre una amplia gama de conservantes y la salud cardiovascular.

Un estudio, publicado en el European Heart Journal, ha concluido que un consumo frecuente de conservantes artificiales, utilizados habitualmente en la industria alimentaria para evitar el deterioro de los productos, puede elevar las probabilidades de desarrollar hipertensión arterial y enfermedades cardíacas.

Parte de un estudio francés más amplio, denominado NutriNet-Santé, el análisis fue realizado a 112.395 personas durante ocho años. Mediante un examen detallado de la dieta y los ingredientes de los alimentos, los investigadores descubrieron ocho aditivos alimentarios conservantes relacionados con la hipertensión arterial.

Estos resultaron ser el sorbato de potasio (E202), el metabisulfito de potasio (E224), el nitrito de sodio (E250), el ascorbato de sodio (E301), el eritorbato de sodio (E316), el ácido cítrico (E330) y los extractos de romero (E392). Además, el ácido ascórbico (E300) también se asoció específicamente con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.

El estudio determinó que el consumo de conservantes no antioxidantes, aquellos diseñados para evitar moho y bacterias, incrementa el riesgo de hipertensión en un 29 % y el de enfermedades cardiovasculares en un 16 %. Por su parte, los aditivos antioxidantes, que evitan la oxidación de los alimentos, aumentaron en un 22 % el riesgo de hipertensión.

Un importante hito

Según recoge EurekAlert, la principal investigadora, Anaïs Hasenböhler, informó que hasta la fecha no existía suficiente evidencia sobre el impacto de estos ingredientes en los seres humanos. Por este motivo, sostuvo que, "hasta donde sabemos, este es el primer estudio de este tipo que investiga la relación entre una amplia gama de conservantes y la salud cardiovascular".

Dado que el 99,5 % de los participantes consumió estos aditivos durante los primeros dos años del estudio, los datos evidencian que las agencias reguladoras europea (EFSA) y estadounidense (FDA) deben reconsiderar el balance entre los riesgos y beneficios de estas sustancias para garantizar la salud de los consumidores. Asimismo, las conclusiones reafirman la recomendación de priorizar los alimentos no procesados o mínimamente procesados para evitar aditivos innecesarios.

Por su parte, los científicos siguen analizando el impacto de los aditivos y los productos ultraprocesados en la microbiota intestinal, la inflamación, el estrés oxidativo y el perfil metabólico, pues descifrar estos procesos permitirá entender las razones por las que dichos compuestos elevan el riesgo de desarrollar enfermedades.