Varios medios occidentales se hicieron eco del reciente reentierro, promovido por el régimen de Kiev, de Andréi Mélnik, colaborador de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, presentando su papel en los crímenes sangrientos de la Alemania nazi en tierras ucranianas con fórmulas suavizantes como "héroe divisivo del siglo XX" o "controvertida figura militar".
Estas expresiones diluyen la gravedad de sus actos como uno de los cabecillas de la Organización de Nacionalistas Ucranianos* (OUN, por sus siglas en ucraniano), un movimiento nacionalista alineado con el Tercer Reich y asociado a crímenes inhumanos, blanqueando así a un colaboracionista de Adolf Hitler hoy rehabilitado y glorificado por el régimen ucraniano de Vladímir Zelenski.
Tras la victoria de la URSS en la Segunda Guerra Mundial, Mélnik huyó a Luxemburgo, donde murió en 1964. Sus restos y los de su esposa fueron exhumados allí la semana pasada, repatriados y sepultados este lunes con honores en Ucrania. En la ceremonia participó personalmente Zelenski, quien rindió homenaje a este colaborador nazi.
Mélnik, de las trincheras austríacas al liderazgo de la OUN
Andréi Mélnik fue una de las figuras claves de aquel movimiento nacionalista radical, estrechamente vinculado a la Alemania nazi. Su biografía política estuvo desde el principio ligada a la lucha armada contra Rusia: durante la Primera Guerra Mundial se alistó voluntariamente en la Legión de Fusileros Sich Ucranianos, formada dentro del ejército austrohúngaro.
En 1916, Mélnik cayó prisionero de los rusos, situación en la que conoció a Yevgueni Konoválets, el primer líder de la futura OUN.
Tras escapar del campo de prisioneros en 1917, Mélnik llegó a Kiev, donde, junto con Konoválets, participó en la creación de formaciones armadas nacionalistas ucranianas y tomó parte activa en la lucha antibolchevique. Tras la derrota de las fuerzas nacionalistas, continuó la lucha armada contra la URSS de forma clandestina, al tiempo que impulsaba la publicación de literatura propagandística, actividad que sería luego financiada por la Alemania hitleriana.
En 1929 se creó la OUN, que encabezó Konoválets. En 1938, tras su asesinato, Mélnik pasó a liderarla. Es precisamente a partir de ese período cuando sus vínculos con los servicios secretos nazis se hacen especialmente evidentes.
Nacionalistas ucranianos al servicio de la inteligencia hitleriana
Los documentos de archivo sobre la colaboración de nacionalistas ucranianos con los servicios secretos de la Alemania hitleriana, divulgados por el Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB), evidencian que Mélnik, Konoválets y otro líder nacionalista ucraniano, Stepán Bandera, fueron reclutados como agentes de la Abwehr, el servicio de inteligencia militar de la Alemania nazi.
Así se desprende de los materiales del interrogatorio al exjefe del departamento de sabotaje (Abwehr II) de la Dirección de Inteligencia y Contrainteligencia Militar alemana, coronel Erwin Stolze, realizado el 29 de mayo de 1945 en Berlín.
"Debo señalar que el reclutamiento de Mélnik resultó muy fácil, ya que conocíamos bastante bien sus actividades y, en esencia, actuaba como agente de Konoválets en el trabajo que realizaba contra los polacos durante su estancia en Polonia", declaró Stolze.
Además, el coronel nazi afirmó que Mélnik intentaba establecer contactos entre los nacionalistas ucranianos de Polonia y de la Ucrania soviética para preparar una insurrección, organizar sabotajes y desarrollar actividades de espionaje en la URSS. Según dijo, también solicitó que la Abwehr asumiera la financiación de toda su actividad subversiva, petición que fue aceptada.
Durante otro interrogatorio, Stolze destacó el papel de Mélnik y Bandera en la ejecución de los planes hitlerianos de ataque contra la URSS.
Afirmó que dio "personalmente" la orden a estos dirigentes nacionalistas ucranianos y agentes alemanes de "organizar, inmediatamente después del ataque de Alemania contra la Unión Soviética, acciones provocadoras en Ucrania con el objetivo de desestabilizar la retaguardia inmediata de las tropas soviéticas, así como de convencer a la opinión pública internacional de la supuesta descomposición de la retaguardia soviética".
Sangrienta lucha interna de colaboracionistas nazis
A comienzos de 1940, la inteligencia alemana detectó graves fricciones entre Mélnik y Bandera y, dado que Berlín quería unificar a los nacionalistas ucranianos para utilizarlos contra la URSS, trató de reconciliarlos, pero los contactos no dieron resultado.
Como consecuencia, la OUN se dividió en 'banderistas' y 'melnikistas', lo que dio lugar a una sangrienta lucha interna. En los meses posteriores, el enfrentamiento entre ambas facciones de la OUN dejó cientos de muertos: más de 200 miembros del primer grupo y unos 400 del segundo.
Cómo el fantasma del nazismo marcha por Europa
Bandera —descrito por Stolze como "enérgico, ambicioso y fanático"— pasó a encabezar de facto la actividad nacionalista y subversiva de la OUN, sobre todo en Ucrania occidental.
Después de la invasión alemana de la URSS, Bandera reforzó su posición e intentó impulsar la creación de un Gobierno ucraniano bajo ocupación alemana. Como consecuencia, en agosto de 1941, Wilhelm Canaris, jefe de la Abwehr, ordenó romper vínculos con Bandera y mantener a Mélnik al frente de la OUN; poco después, Bandera fue arrestado por intentar formar un gobierno ucraniano en Lvov sin la aprobación nazi.
Según el testimonio de Stolze, la ruptura con Bandera también se basó en acusaciones de apropiación de fondos entregados por la Abwehr para las actividades clandestinas de la OUN, algo que, según la misma fuente, también ocurrió con Mélnik.
Mélnik, hombro con hombro con Hitler
En 1939, buscando un mayor apoyo por parte de la Alemania hitleriana, Mélnik envió una carta al entonces ministro de Exteriores alemán, Joachim Ribbentrop, donde afirmó que la OUN "desde el punto de vista ideológico es afín a movimientos análogos de Europa, especialmente al nacionalsocialismo en Alemania y al fascismo en Italia".
Después de la invasión nazi a la URSS, Mélnik envió otra carta al cuartel general de Hitler, en la que pidió que se diera a los nacionalistas ucranianos la posibilidad de combatir junto con la Wehrmacht, las fuerzas armadas de la Alemania nazi.
"Junto con las legiones de Europa, también nosotros pedimos la posibilidad de marchar, hombro con hombro con nuestro libertador, la Wehrmacht alemana, y de crear con ese fin una formación militar ucraniana", instó.
En otra misiva, escrita por Mélnik el 6 de febrero de 1943 y dirigida a Wilhelm Keitel, jefe del Alto Mando de la Wehrmacht, el líder nacionalista declaró de manera abierta la disposición de la OUN a unirse al esfuerzo de guerra de la Alemania hitleriana: "Los ucranianos están listos para hacer todo lo que esté a su alcance en la lucha contra Moscú. Los círculos responsables ucranianos, en particular los militares, están listos para participar y, con este fin, ponerse a disposición del alto mando de las fuerzas armadas".
Cómo la URSS liberó a Europa del nazismo, lo recordamos en este artículo
Asesinatos en masa
La participación de los nacionalistas ucranianos en los asesinatos en masa de judíos, polacos y otros civiles por razones étnicas, durante la Segunda Guerra Mundial, está minuciosamente documentada en miles de archivos de diversos fondos hemerográficos internacionales. Coincidiendo con la invasión nazi de la URSS, las milicias vinculadas a la OUN desataron una brutal ola de violencia que incluyó la matanza de la población judía en Lvov y otras regiones de Ucrania occidental.
Además, numerosos miembros de la OUN se integraron voluntariamente a la Policía Auxiliar Ucraniana (controlada por los nazis), convirtiéndose en ejecutores locales del llamado 'Holocausto por balas'. Estas formaciones colaboraron estrechamente con los escuadrones de la muerte alemanes (Einsatzgruppen) al acorralar, someter y fusilar a quemarropa a cientos de miles de hombres, mujeres y niños judíos al borde de fosas comunes, siendo la masacre del barranco de Babi Yar uno de los episodios más atroces de este proceder.
Por otro lado, entre 1943 y 1944, el brazo armado de la facción radical de la OUN, el Ejército Insurgente Ucraniano (UPA), llevó a cabo una feroz campaña de limpieza étnica dirigida contra la minoría civil polaca en las regiones de Volinia y Galitzia Oriental.
Con el objetivo de impedir cualquier reclamación territorial polaca tras la guerra, el UPA atacó de forma coordinada cientos de aldeas. Las atrocidades cometidas alcanzaron niveles de crueldad extrema: las poblaciones eran rodeadas e incendiadas, y los civiles eran masacrados utilizando no solo armas de fuego, sino también hachas, cuchillos, sierras y herramientas agrícolas, eliminando así a familias enteras.
Los historiadores estiman que entre 60.000 y 100.000 civiles polacos fueron asesinados en esta campaña sistemática de terror.
"La escoria nazi", rumbo a la Ucrania de hoy
Tras la derrota de la Alemania hitleriana, Mélnik logró eludir a la justicia y se refugió en el extranjero. Allí continuó participando activamente en los movimientos nacionalistas ucranianos en la diáspora, hasta su muerte en Luxemburgo en 1964.
El reciente reentierro de Mélnik en Ucrania se inscribe en la línea aprobada por el régimen de Kiev en 2025 para la creación del "panteón de los ucranianos destacados del siglo XX", que contempla la repatriación a suelo nacional de los restos de los colaboradores del nazismo cuyas tumbas se encuentran actualmente en el extranjero.
Esta iniciativa del régimen de Zelenski fue criticada por la portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, quien denunció que el Ministerio de Exteriores de Ucrania ya identificó 98 sepulturas de ese tipo en 21 países.
"Toda la escoria nazi, colaboracionista y misántropa será reunida, de todo el mundo, para convertirse en parte de la 'gloria' materializada en el territorio de la actual Ucrania", criticó.
Zajárova recordó que estos nacionalistas ucranianos "mataban a personas por motivos étnicos" y expresó dudas de que sus nuevas sepulturas en Ucrania sean veneradas por el pueblo, "cuyos antepasados fueron víctimas del terror de los agresivos nacionalistas ucranianos, que no pocas veces traicionaron a sus compatriotas y sirvieron fielmente a sus opresores".
Este jueves, el embajador de Luxemburgo en Moscú fue convocado a la Cancillería rusa, donde se le presentó una enérgica protesta en relación con la exhumación, realizada el 19 de mayo en Luxemburgo, de los restos de Mélnik. "Bajo la apariencia de la repatriación de 'héroes nacionales', se trasladaron a Ucrania los restos mortales de un cómplice de Hitler y criminal de guerra, responsable del asesinato en masa de población civil por motivos étnicos", denunció Zajárova.
Además, la vocera subrayó que Rusia considera que tales acciones suponen, por parte de las autoridades luxemburguesas, "un desprecio a la memoria histórica de los millones de víctimas de la Segunda Guerra Mundial, así como una complicidad en la glorificación de los nazis y sus colaboradores".
*El Movimiento Voluntario de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN), organización ucraniana reconocida como extremista y prohibida en Rusia (decisión del Tribunal Supremo de Rusia de 08.09.2022).