El fuego que comenzó el 15 de mayo en la isla Santa Rosa, en el sur del estado de California (EE.UU.), por la señal de emergencia que lanzó un marinero varado, ha arrasado ya 18.379 acres (unas 7.440 hectáreas) y se mantuvo activo y expandiéndose a lo largo de una semana, sin que las autoridades hayan logrado aún su extinción total, reporta un medio local.
Se precisa que el incendio, que ya es el más grande registrado en el archipiélago del Norte, calcinó más de un tercio de la isla, la segunda más extensa del conjunto. Según el último parte de las autoridades, emitido este martes, el fuego dejó de crecer el pasado viernes y, actualmente, está contenido en un 97 %.
El desastre ocurrió cuando un navegante de 67 años perdió el control de su embarcación y encalló en las rocas cercanas a la isla Santa Rosa. Posteriormente, para llamar la atención lanzó bengalas, una de las cuales desencadenó un incendio que rápidamente se extendió, fuera de control. El hombre, a su vez, fue rescatado ileso por un helicóptero de la Guardia Costera estadounidense.
El medio indica que esta catástrofe, desencadenada por "causa humana", puso en peligro dos de los principales tesoros ecológicos e históricos de la isla: la arboleda de pinos Torrey, una especie en peligro que solo crece en dos puntos del país y el faro histórico de South Point ('Punto Sur'), construido en 1937. No obstante, los bomberos lograron salvarlos y aunque algunos pequeños focos de pinos de Torrey se quemaron, los árboles "todavía existen y permanecen en gran parte intactos".
Actualmente, las tareas de extinción continúan, y el parque nacional permanecerá cerrado al menos hasta el 6 de junio.