El expresidente estadounidense Joe Biden y su hijo Hunter eran responsables de la financiación de biolaboratorios secretos que EE.UU. tenía en el territorio de Ucrania, afirma el enviado especial de la Presidencia rusa, Kiril Dmítriev.
El alto funcionario ruso comentó un reporte basado en el reciente informe de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional de EE.UU., que apunta que dichos laboratorios albergaban patógenos de ántrax y peste, entre otros.
"[Eran] financiados por el Departamento de Defensa de Joe Biden y por Rosemont Seneca de Hunter Biden a través de Metabiota", escribió en su cuenta de X Dmítriev, quien es considerado un representante ruso clave en las negociaciones con Estados Unidos sobre el conflicto ucraniano.
Asimismo, el enviado presidencial ruso recordó que "el equipo de Biden negó oficialmente la existencia de laboratorios biológicos en numerosas ocasiones para encubrir los hechos".
La semana pasada, la directora de Inteligencia Nacional de EE.UU., Tulsi Gabbard, hizo públicos datos de inteligencia "nunca vistos antes" que revelan "nuevas pruebas" de financiación por parte de la administración anterior de la Casa Blanca de más de 120 biolaboratorios en una treintena de 30 países.
Las últimas revelaciones se centraron en el caso de Ucrania, donde el Gobierno estadounidense financió más de 40 biolaboratorios. La investigación determinó que albergan "patógenos de guerra biológica de la época soviética" y que EE.UU. se encargaba del entrenamiento de científicos ucranianos para trabajar en biocontención.
Los repositorios de esas instalaciones incluyen "armas biológicas y patógenos causantes de enfermedades" como el ántrax, ébola, peste, peste porcina, tularemia, tuberculosis, enfermedad de Newcastle, MERS, SARS, virus de Marburgo, virus de Lassa y rickettsias (bacterias intracelulares), entre otros.
Advertencias de Rusia
La investigación estadounidense se produjo después de años de advertencias desde Rusia sobre las actividades ilícitas en laboratorios ucranianos financiados por países de la OTAN. Desde el 2022, Moscú ha proporcionado pruebas de esta actividad en diferentes plataformas internacionales, entre ellas la ONU, pero ni EE.UU., Ucrania u otras partes implicadas reaccionaron a los llamados rusos a investigar el funcionamiento de estos centros.
Rusia intentó llamar la atención de la comunidad internacional sobre este problema, advirtiendo de la existencia en Ucrania de programas como:
- Proyecto UP-4, cuyo objetivo era investigar la posibilidad de transmisión de infecciones particularmente peligrosas a través de aves migratorias
- Proyecto P-781, que investigaba el uso de murciélagos como agentes de armas biológicas
Las Fuerzas Armadas de Rusia consiguieron también documentos que confirman numerosos casos de entrega de muestras biológicas de ciudadanos ucranianos al extranjero.
"Con gran probabilidad, se puede hablar de que una de las tareas de EE.UU. y sus aliados es la creación de bioagentes capaces de afectar de manera selectiva a diversos grupos étnicos", indicó el teniente general Ígor Kirílov, exjefe de las Tropas de Defensa Radiológica, Química y Biológica del Ejército ruso.
Además, el representante permanente de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzia, subrayó ya en el 2022 que los proyectos de investigación biológica desarrollados durante años en una serie de laboratorios ucranianos conjuntamente con Estados Unidos violaban la Convención sobre armas biológicas, y que los documentos capturados en el curso de la operación militar rusa en Ucrania son solo la punta del iceberg.
PUNTOS CLAVE sobre los laboratorios financiados por EE.UU. destapados en Ucrania