IA, drones y misiles: así moderniza Rusia su escudo antiaéreo

Ante el creciente número de ataques con drones, Rusia acelera la modernización de su sistema de defensa antiaérea. La incorporación de inteligencia artificial, drones interceptores y nuevos sistemas automatizados busca reforzar la protección del espacio aéreo del país.

Ante el aumento de las amenazas por parte del régimen de Kiev, en un contexto marcado por la difícil situación de sus Fuerzas Armadas en el frente, Ucrania recurre cada vez con mayor frecuencia a ataques contra la retaguardia rusa y objetivos civiles.

En este contexto, las autoridades rusas han intensificado la modernización de su sistema de defensa antiaérea, incorporando activamente inteligencia artificial y otras tecnologías avanzadas.

Incorporación de nuevas tecnologías en tiempo real

Durante un encuentro, celebrado este lunes con corresponsales de guerra, el ministro de Defensa de Rusia, Andréi Beloúsov, abordó el ritmo de los avances tecnológicos y tácticos en materia de protección del país y lucha contra drones, señalando que, por término medio, "la situación cambia cada dos o tres meses".

El ministro explicó que las Fuerzas Armadas trabajan activamente en la incorporación de elementos de inteligencia artificial, que actualmente se utilizan principalmente en dos ámbitos.

"El primero es todo lo relacionado con el reconocimiento de imágenes y la adquisición automática de objetivos. El segundo es la navegación. Las redes neuronales deben entrenarse", afirmó Beloúsov.

Asimismo, añadió que otra línea de aplicación de la inteligencia artificial consiste en el apoyo a la toma de decisiones, un ámbito en el que el Ministerio de Defensa trabaja actualmente. Beloúsov compartió también una evaluación de la eficiencia del uso de drones por las unidades de las tropas de sistemas no tripulados, la cual es "tres veces mayor" que la de operadores comunes. 

Drones interceptores FPV

Uno de los principales ejes de la modernización de la defensa antiaérea, destacados por el ministro, es la creación de unidades especializadas de grupos móviles de fuego, equipadas principalmente con drones interceptores FPV.

A diferencia de los sistemas tradicionales de guerra electrónica, estos drones no bloquean la señal del objetivo, sino que lo destruyen mediante impacto directo o detonación.

"Últimamente se han puesto en práctica los grupos de fuego móviles, armados principalmente con interceptores FPV", detalló Beloúsov. También indicó que "en todas las agrupaciones del Ejército ruso se ha desarrollado un sistema escalonado de protección basado en interceptores tácticos".

Yolka, la pesadilla de los drones enemigos

Uno de los sistemas más recientes incorporados para la protección del espacio aéreo ruso es el dron interceptor automatizado Yolka ("abeto", en español), descrito por el Ministerio de Defensa de Rusia como "la pesadilla de los drones enemigos".

El Yolka reúne cualidades poco frecuentes en un solo sistema: tamaño reducido, alta velocidad, control intuitivo, guiado inteligente y capacidad para golpear los puntos más vulnerables del objetivo. 

Esa combinación constituye su principal ventaja y permite a los combatientes rusos en la zona de la operación militar especial emplearlo con éxito para interceptar drones enemigos. También se usa en las zonas fronterizas para proteger las instalaciones civiles estratégicas de los ataques ucranianos. 

Este dron no lleva carga explosiva y busca impactar de forma directa, destruyendo el objetivo por energía cinética, lo que reduce los riesgos para las personas y la infraestructura en la zona.  

Los algoritmos integrados de inteligencia artificial del Yolka reducen la tarea del operador a fijar el objetivo en el aire, tras lo cual, el dron corrige de manera autónoma su trayectoria, teniendo en cuenta la velocidad, la distancia y la posición del objetivo.

Pantsir, el guardián del cielo ruso

Otro de los sistemas utilizados para la defensa del espacio aéreo ruso es el sistema antiaéreo de corto alcance Pantsir.

Además de las versiones ya conocidas, como el Pantsir-S1M y la variante naval Pantsir-ME, que, según Rostec, han demostrado su eficacia en condiciones de combate, este año la corporación presentó una nueva modificación: el Pantsir-SMD-E

En un comunicado, Rostec afirmó que los sistemas Pantsir han derribado drones, interceptado proyectiles de los lanzacohetes estadounidenses HIMARS y destruido objetivos que calificó de complejos, entre ellos los misiles balísticos estadounidenses ATACMS y los misiles de crucero Storm Shadow, suministrados a Ucrania por Francia y el Reino Unido.

La compañía sostiene que actualmente no existen en el mercado sistemas equivalentes a esta nueva versión. Según uno de sus directivos, el complejo puede emplear un gran número de minimisiles específicamente diseñados para destruir drones.

"En la lucha contra los vehículos aéreos no tripulados, un solo módulo de combate sustituye, en la práctica, a toda una batería de otros sistemas de misiles antiaéreos. Un único complejo puede lanzar hasta 48 minimisiles contra el enemigo", afirmó el representante de la empresa.

Citadel, la respuesta a los enjambres de drones

Otro de los desarrollos más recientes destinados a combatir drones es el sistema de artillería antiaérea Citadel, presentado en mayo de este año para la protección de instalaciones fijas.

El complejo utiliza munición programable con detonación controlada. El sistema calcula automáticamente el punto óptimo de explosión a lo largo de la trayectoria del objetivo detectado y programa el proyectil antes del disparo.

Los sistemas de guiado pueden detectar y seguir objetivos aéreos en cualquier momento del día y bajo cualquier condición meteorológica.

Aunque los drones ligeros fabricados con plástico, madera y materiales compuestos resultan poco visibles para los radares, no pueden ocultarse a los sensores térmicos del sistema, capaces de detectar el calor emitido por motores eléctricos y baterías incluso durante la noche, con niebla densa o en medio de una tormenta de nieve.

La elevada velocidad de cambio entre objetivos permite, según sus desarrolladores, repeler ataques masivos con drones. La adquisición y seguimiento del blanco, el cálculo de la trayectoria y la programación de la munición se realizan de forma automática. El operador únicamente decide cuándo abrir fuego o supervisa el funcionamiento del sistema, conservando la posibilidad de intervenir en caso de una situación imprevista.

Eficacia frente a miles de drones

El sistema ruso de defensa aérea está siendo puesto a prueba por ataques que involucran miles de drones, un desafío de enorme complejidad para cualquier red de defensa antiaérea. Aun así, según los expertos, el sistema sigue demostrando un alto grado de eficacia.

"Si recopilamos cuidadosamente todas las pruebas disponibles, y son muchas, veremos que, en comparación con la cantidad de drones empleados, el número de impactos contra objetivos en tierra es, en realidad, reducido. Esto demuestra la elevada eficacia de la defensa antiaérea", afirmó el analista militar Dmitri Kornev.

"Hay que recordar que organizar una defensa antiaérea capaz de interceptar el 100 % de los objetivos es extremadamente difícil, por no decir prácticamente imposible. Sin embargo, incluso una tasa de interceptación del 90 %, o ligeramente inferior o superior, ya constituye un resultado muy bueno, prácticamente ideal", concluyó el experto.