Theodorus Ludovicus Johannes Mul tenía 56 años y había cambiado los Países Bajos por la Sierra Nevada de Santa Marta, en Colombia. Esta semana, su cadáver fue hallado dentro de su propia finca y desde entonces se han desatado varias hipótesis.
Mul llegó atraído por el avistamiento de aves y la tranquilidad del corregimiento de Minca, en el departamento del Magdalena, y terminó quedándose. Optó por administrar un hostal en la zona, ya había hecho vida y tenía varios negocios, por lo que era un rostro conocido en la comunidad.
Por eso, fueron los vecinos del sector quienes dieron aviso a las líneas de emergencia al notar algo extraño en el inmueble. La Policía Metropolitana de Santa Marta llegó primero, acordonó la escena y confirmó el hallazgo.
"Llegamos en atención a la llamada de la comunidad y se confirmó el hallazgo de un ciudadano extranjero en una finca en Minca. Las causas de su muerte son materia de investigación", señalaron las autoridades, refiere El Tiempo.
Los datos que no cierran
Pese a que el cuerpo fue encontrado en la finca, hay piezas que siguen sin encajar. En la primera inspección, los investigadores no hallaron rastros ni evidencia física de agresión en el cuerpo de Mul, cuyo cadáver no presentaba heridas heridas visibles ni señales de forcejeo.
El Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía tomó el control de la escena, hizo la inspección técnica y trasladó el cuerpo para análisis forense. Sin embargo, algunos medios barajan la hipótesis extraoficial de que la muerte pudo haber sido a consecuencia de una sobredosis de sustancias.
Hasta ahora, el caso está bajo reserva sumarial mientras el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses hace los exámenes especializados que deberían decir qué pasó realmente.
En paralelo, la Fiscalía recoge testimonios de las personas cercanas a Mul y revisa el material probatorio recolectado en la vivienda del neerlandés, quien era oriundo de Geldrop, un municipio cerca de Eindhoven, en el sureste de los Países Bajos.
Según reconstruye El Colombiano, su historia en Minca no fue la de un turista de paso, ya que mantenía sólidos vínculos comerciales y afectivos con la comunidad, que reaccionó con sorpresa y pesar ante su muerte repentina.