La entrega clandestina de los misiles estadounidenses Patriot a Ucrania ha desatado una nueva tormenta política en Polonia. El debate comenzó después de que varios dirigentes cuestionaran la falta de transparencia sobre la transferencia de armamento estratégico a Kiev, que no había sido comunicada públicamente.
El jefe de la Oficina de Política Internacional de la Presidencia, Marcin Przydacz, afirmó que el viceministro de Defensa, Cezary Tomczyk, desempeñó un papel clave para persuadir al Gobierno de transferir los Patriort a Ucrania.
"Y todo ello a espaldas de los polacos, y precisamente en un momento en el que el primer ministro [Donald] Tusk asustaba a los polacos con la amenaza de un ataque por parte de Rusia. ¿Es esto una traición o solo una estupidez?", cuestionó en X este jueves.
El vicepresidente de la Cámara Baja del Parlamento polaco (Sejm), Krzysztof Bosak, también criticó el paso. "Transmitir a cualquier persona armamento clave y escaso, como los misiles interceptores para los sistemas Patriot, es en nuestra situación una imprudencia y un derroche", denunció.
Por su parte, el ministro de Defensa, Wladyslaw Kosiniak-Kamysz, defendió la actuación del Gobierno y asumió "toda la responsabilidad" por la entrega de armamento, matizando que se trató de unos pocos misiles para el sistema Patriot, y no de baterías enteras.
Kosiniak-Kamysz acusó a los críticos de hipocresía, recordando que el Gobierno anterior también transfirió equipo militar moderno a Ucrania. Además, se refirió a la reacción del Palacio Presidencial.
"No puedo permitir que alguien de sus colaboradores [del presidente Karol Nawrocki] diga tonterías. La decisión del Gobierno ha sido transferir donaciones, tanto las anteriores como las más recientes. No fue una decisión del señor presidente, pero él sabía de esta decisión. Y esto debe ser dicho clara y explícitamente", subrayó en la cumbre de la OTAN en Ankara.


