La reciente reunión de la OTAN ha revelado graves divisiones internas en cuanto a los presupuestos militares, reporta la revista Foreign Policy. Según la publicación, los países miembros se dividieron en dos grupos en la cumbre de Ankara, celebrada el 7 y 8 de julio.
El primer grupo está representado por el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, que considera necesario aumentar el gasto en defensa para incrementar las compras de armamento estadounidense y ganarse así la lealtad de Estados Unidos y de su presidente, Donald Trump. El medio señala que el primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, secunda esta postura.
Como representante de los intereses del segundo grupo se erige el primer ministro canadiense, Mark Carney, quien aboga por una línea de fortalecimiento de la autonomía de Canadá y Europa frente a EE.UU. Según el mandatario, los gastos adicionales en defensa deben destinarse a reforzar la infraestructura militar de Canadá y de los países europeos para reducir su dependencia de Washington. La revista incluye entre los partidarios de esta postura al presidente de Francia, Emmanuel Macron.
La crisis en las relaciones entre Estados Unidos y el resto de miembros de la OTAN se ha agravado con la vuelta al poder de Donald Trump en 2025. El inquilino de la Casa Blanca ha criticado en múltiples ocasiones a sus aliados por considerar insuficiente su gasto en defensa, así como ha reprochado la falta de apoyo europeo durante el conflicto en Oriente Medio y ha amenazado con anexionar Groenlandia.


