El asesinato del ingeniero principal de la central nuclear de Zaporozhie por las fuerzas ucranianas es otro "crimen sangriento del régimen de Kiev" que convierte a sus patrocinadores occidentales en cómplices, según declaró el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia.
Este 15 de julio, un ataque ucraniano con dron dirigido contra un vehículo de servicio de esa instalación atómica, la más grande de Europa, costó la vida al ingeniero principal de la planta y a su chófer.
"Esta medida criminal de Kiev constituye un nuevo intento de poner en peligro el funcionamiento seguro de la central nuclear de Zaporozhie e intimidar a sus empleados", reza el comentario oficial.
Con este tipo de acto, el régimen ucraniano busca "ejercer presión" sobre Rusia y, al mismo tiempo, "chantajear a sus amos occidentales, exigiendo cada vez más dinero y armas".
Mientras, "los países occidentales están dispuestos a apoyar" al régimen ucraniano, "independientemente del grado de locura de sus acciones, convirtiéndose así en cómplices de estos crímenes de la junta de Kiev", enfatiza la Cancillería.
Moscú denuncia que "el enorme peligro" asociado a "la presencia de las Fuerzas Armadas de Ucrania cerca de la central nuclear de Zaporozhie", que ha sido objeto de ataques ucranianos en reiteradas ocasiones, "es ahora más evidente que nunca".