Cuando se apaga el ruido de la final, empieza una conversación nueva: la que trata de decidir quiénes fueron realmente los mejores jugadores del Mundial. Goles, asistencias y premios ayudan, pero también cuentan el peso en los partidos grandes, la regularidad y esa sensación de que un jugador dejó su huella en el campeonato.
Medios y plataformas especializadas –como Sports Illustrated, GOAL, FOX Sports y Sofascore– han publicado ya sus estimaciones y preferencias.
Tras ponderar la presencia de cada futbolista en los diferentes 'rankings' y onces ideales publicados, y teniendo también en cuenta los premios oficiales del torneo, estos resultan ser los jugadores que generaron un mayor consenso por su rendimiento, su influencia en los partidos decisivos y su peso en la trayectoria de sus selecciones:
Rodri — España
El gran director del equipo campeón y el nombre que suscita menos discusión. De hecho, recibió el Balón de Oro oficial del torneo. Desde la base del centro del campo gobernó el ritmo de España, protegió a la defensa y acumuló más pases que ningún otro jugador del Mundial. Su actuación quizá no produjo tantas imágenes espectaculares como las de los goleadores, pero sostuvo toda la arquitectura del combinado que acabó levantando el trofeo.
Lionel Messi — Argentina
A los 39 años volvió a conducir a Argentina hasta la final con ocho goles y cuatro asistencias, incluidos los dos pases decisivos de la remontada ante Inglaterra. España consiguió neutralizarlo en el último partido, pero eso no borra un torneo en el que volvió a ser simultáneamente creador, goleador y guía emocional de su selección.
Kylian Mbappé — Francia
El mejor goleador del campeonato. Marcó diez tantos, dio cuatro asistencias y conquistó por segunda vez consecutiva la Bota de Oro, algo que ningún jugador había logrado antes. Francia se desinfló ante España en semifinales, pero Mbappé cerró el Mundial con otro doblete frente a Inglaterra y alcanzó los 22 goles en Copas del Mundo. Aparece, por cierto, entre los tres primeros de todas las clasificaciones consultadas.
Jude Bellingham — Inglaterra
El gran motor de la mejor Inglaterra del torneo. Terminó con siete goles desde el centro del campo, apareciendo una y otra vez en los partidos comprometidos: marcó ante Croacia, firmó un doblete contra México y volvió a hacerlo frente a Noruega. Su combinación de llegada, conducción, trabajo defensivo y capacidad para asumir responsabilidades lo coloca en los primeros puestos de prácticamente todos los 'rankings'.
Erling Haaland — Noruega
Siete goles en solo cinco encuentros y el principal responsable de que Noruega alcanzara por primera vez los cuartos de final. Su doblete para eliminar a Brasil constituye además uno de los grandes episodios del campeonato. Su presencia entre los mejores no se explica solo por la cantidad de goles, sino por haber transformado a una selección sin tradición reciente en eliminatorias en una auténtica amenaza mundialista.
Pau Cubarsí — España
La gran revelación defensiva del Mundial. Con 19 años fue titular en una España que únicamente recibió un gol y tuvo que enfrentarse sucesivamente a atacantes como Cristiano Ronaldo, Mbappé y Messi. Su anticipación, serenidad y calidad para iniciar el juego le valieron el premio oficial al mejor joven del torneo.
Mikel Oyarzabal — España
Su Mundial confirmó que la importancia de un delantero no siempre depende de su espectacularidad. Marcó cinco goles, encontró espacios con inteligencia y ofreció continuamente apoyos para que España pudiera combinar por dentro. Su penalti ante Francia terminó de encarrilar el pase a la final.
Michael Olise — Francia
Probablemente el mejor organizador ofensivo del torneo después de Messi. Didier Deschamps lo trasladó a posiciones interiores y desde allí Olise terminó como máximo asistente, con siete pases de gol, nuevo récord para una sola edición mundialista. No tuvo protagonismo ante España, pero su capacidad para filtrar pases, progresar con el balón y activar a Mbappé y Dembélé fue fundamental para la trayectoria francesa.
Ousmane Dembélé — Francia
Su mejor gran competición con la selección francesa. Anotó seis goles, firmó un triplete ante Noruega y dio a Francia una segunda fuente constante de desequilibrio junto a Mbappé. Su actuación en semifinales fue discreta, pero había llegado hasta allí como uno de los atacantes más productivos del campeonato.
Harry Kane — Inglaterra
Quizá quedó algo eclipsado por la explosión goleadora de Bellingham, pero volvió a cumplir como referencia inglesa. Marcó seis tantos, rescató a su selección con un doblete tardío ante la República Democrática del Congo y fue decisivo contra México.
Unai Simón — España
Un Mundial extraordinario, aunque España concediera tan pocas ocasiones que su trabajo resultara a veces menos vistoso que el de otros porteros. Terminó con siete porterías imbatidas en ocho encuentros, dio seguridad en el juego aéreo y participó con naturalidad en la circulación española. El Guante de Oro oficial del torneo le otorga además un puesto alto en todos los 'rankings'.
Lamine Yamal — España
No fue el torneo arrollador que algunos habían pronosticado, en parte porque llegó condicionado físicamente, pero siguió siendo el atacante que más alteraba las defensas rivales. Marcó ante Arabia Saudí, produjo una gran actuación contra Bélgica y fue creciendo conforme avanzaba el campeonato. Tal vez no pertenece al núcleo indiscutible de los cinco mejores, pero su capacidad para generar peligro a favor del equipo campeón merece un lugar en la élite del torneo.