Una profesora de 65 años se enfrenta a ocho cargos por indecencia grave contra un menor, delitos que presuntamente cometió entre 1991 y 1995, cuando trabajaba como maestra y tutora del niño en una escuela preparatoria de Hertfordshire, al sureste de Inglaterra, informa The Sun.
El denunciante, que ahora tiene más de 40 años, tenía apenas 9 años cuando entró en la clase de Deborah Franklin y ella comenzó a darle clases privadas en su casa. Según su testimonio, la profesora estaba "siempre presente" en su hogar y entablaron una amistad.
"La señorita Franklin era muy gregaria, llena de energía, mucho más joven. Nos llevábamos muy bien y recuerdo haber desarrollado una fuerte amistad. Se presentaba como una amiga", declaró el hombre. Según su relato, la profesora hablaba con él de "drogas, cigarrillos, sexo", temas que consideraba "muy adultos".
Actos de pederastia
El primer abuso habría ocurrido después de que el niño ganara una apuesta contra la maestra en la escuela. Cuando él propuso algo que consideraba "infantil", la profesora le respondió: "Me sorprende mucho que eso sea lo que quieras. Porque habría pensado que querrías verme sin ropa". Fue entonces cuando el abuso comenzó en el garaje de la casa del menor. "Dijo: '¿Quieres tocarme?', así que comenzó inmediatamente. Me besó en los labios y empezamos a tocarnos", recordó el afectado ante el tribunal.
Más tarde, describió cómo la profesora normalizaba la situación: "Había una tonelada de manipulación, obviamente, pero en ese momento no se presentaba así. En ese momento era como: estoy en una relación. Soy tu novia. Tenemos que ser cautelosos".
El denunciante afirmó que los encuentros sexuales fueron "innumerables" y que, en una ocasión, ella se quitó la ropa y le enseñó cómo tocar a una mujer. "Recuerdo haber dicho: 'Huele raro', y ella se puso a la defensiva diciendo: 'Así huelen las mujeres'". En otro episodio, la profesora lo llevó a su cama conyugal, donde lo ató y le vendó los ojos. "Recuerdo que me ató. Me ató los brazos. Tenía una pluma. Unas especies de guantes de plumas y piel. Me hizo cosquillas", relató.
El fiscal Gavin Pottinger explicó al jurado que los hechos constituyen "delitos de indecencia" y que, aunque la denuncia no se presentó hasta hace poco, el denunciante sí había compartido lo sucedido con personas cercanas en su momento. Además, señaló que existen fotografías aportadas por el denunciante que respaldan su testimonio.
Por su parte, Deborah Franklin ha negado todos los cargos. El juicio continúa y la acusada permanece en libertad sin fianza.