El Gobierno argentino descartó este miércoles una ruptura de las relaciones diplomáticas con Brasil, en medio de la escalada provocada por los insultos del presidente Javier Milei contra su par Luiz Inácio Lula da Silva durante un acto político en Sao Paulo el pasado fin de semana.
La definición fue realizada por el canciller Pablo Quirno, quien aseguró que "no hay ninguna chance" de que Argentina rompa relaciones con el país vecino. "De nuestro lado no hay ninguna chance de que se rompan las relaciones. Nosotros no lo llevamos al plano institucional", afirmó en una entrevista con Radio Mitre. Además, expresó su deseo de que el embajador brasileño en Buenos Aires, Julio Bitelli, regrese "lo antes posible" tras haber sido llamado a consultas por Brasilia.
🗣️ "De nuestro lado no hay ninguna chance de que la relación bilateral con Brasil pueda romperse"
— Filo.news (@filonewsOK) July 29, 2026
🔻 En medio de la crisis diplomática, el canciller Pablo Quirno aseguró que la Argentina deja las diferencias ideológicas "fuera del plano institucional" y afirmó que espera el… pic.twitter.com/M4ccXK2rAs
Diferencias ideológicas
Quirno sostuvo que la Casa Rosada decidió no responder a las declaraciones de Lula ni a las de otros funcionarios brasileños y remarcó que el conflicto responde a diferencias "políticas e ideológicas" entre ambos gobiernos. "Vemos el mundo de una manera totalmente diferente", afirmó. Y aclaró: "Argentina no eleva este tema al nivel institucional, lo separamos del carril ideológico".
No obstante, el canciller también cuestionó al mandatario brasileño al referirse al escenario político del país vecino. "Hay una contienda electoral que queremos que salga de una manera y ellos de otra. Nosotros pensamos que lo que está haciendo Lula en Brasil no es lo que corresponde", declaró en alusión a las elecciones presidenciales previstas para octubre.
La crisis bilateral se agravó el sábado, cuando Milei participó en el lanzamiento de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro en Sao Paulo. Durante su discurso calificó a Lula, sin nombrarlo, de "ladrón", "presidiario", "basura socialista" y "zurdo de mierda", además de insultar al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes.
Las declaraciones del mandatario argentino provocaron una rápida reacción del Gobierno brasileño. El Ministerio de Relaciones Exteriores convocó al embajador argentino en Brasilia para exigir explicaciones, llamó a consultas a su representante en Buenos Aires y calificó la situación como una crisis diplomática sin precedentes en la etapa democrática.
En los últimos días, Lula respondió con ironía a las agresiones al afirmar, "¿quién es ese tipo?", cuando fue consultado por periodistas sobre Milei. Paralelamente, el Partido de los Trabajadores presentó una denuncia ante la Justicia Electoral para que investigue la participación del presidente argentino en un acto de campaña en Brasil y determine, entre otros puntos, cómo fue financiado su viaje.
La disputa es considerada por analistas y por sectores del propio Gobierno brasileño como la peor crisis diplomática entre Argentina y Brasil desde el retorno de la democracia. Pese a ello, las declaraciones de Quirno representan el primer intento explícito de la Casa Rosada por separar los cruces políticos del plano institucional y evitar una ruptura formal de la relación bilateral.


