Una empleada federal estadounidense demandó a Tesla por 10,3 millones de dólares después de estrellar un Model Y contra un local comercial durante una prueba de manejo en Virginia. La mujer asegura que nunca había conducido un vehículo eléctrico y que informó de ello al concesionario antes de ponerse al volante.
Según la demanda, la conductora se sorprendió por el frenado regenerativo del vehículo y decidió regresar al establecimiento. Durante el trayecto, afirma que el automóvil aceleró con una potencia inesperada al pisar el acelerador, lo que le hizo perder el control y provocar el accidente.
La demandante sostiene que el vehículo estaba configurado en el modo de alto rendimiento 'Insane' sin que ella lo supiera. Por ello, acusa a la compañía de negligencia y reclama una indemnización por las lesiones y daños sufridos.
