Rusia no dejará sin respuesta los intentos de países occidentales de detener sus barcos y confiscar sus cargamentos.
Frente a tales actos de piratería, el presidente Vladímir Putin afirmó que su nación dará una respuesta "simétrica" y podría actuar incluso fuera de las zonas marítimas donde se produzcan las detenciones de buques rusos.
¿Qué dijo Putin?
"Las autoridades de algunos países, violando el derecho marítimo internacional, intentan limitar el movimiento de los buques de nuestros operadores económicos destinados a actividades pacíficas", manifestó el mandatario durante una reunión celebrada en el marco de los ejercicios de la Flota rusa del Pacífico.
🇷🇺⚓️Putin promete respuesta "simétrica" de Rusia si países occidentales capturan sus barcos comerciales
— RT en Español (@ActualidadRT) August 12, 2026
Así lo aseveró el presidente de Rusia, Vladímir Putin, durante la jornada de hoy, en la fase final de los ejercicios a gran escala de la Flota rusa del Pacífico. pic.twitter.com/FCQiQyrV39
"Por supuesto, esto no es más que piratería y robo. Si esto se lleva a la práctica, nos veremos obligados a responder de forma simétrica", advirtió.
El jefe de Estado precisó además que la respuesta no necesariamente tendrá lugar en las mismas aguas donde se produzcan los ataques o detenciones. Así, Rusia podría recurrir a sus capacidades navales en otras regiones, incluida la zona de responsabilidad de la Flota del Pacífico, donde también se concentran importantes intereses económicos de países europeos.
Europa vuelve a recurrir a la piratería
En el marco del 21.º paquete de sanciones contra Rusia, la Unión Europea aprobó un nuevo mecanismo que permite a los Estados miembros vender crudo y otras mercancías confiscadas de buques sancionados detenidos en el mar. El mecanismo contempla productos como petróleo, cereales y otros cargamentos incautados durante operaciones navales.
Desde principios de año, varias naciones occidentales han informado en repetidas ocasiones sobre la detención de petroleros vinculados a Rusia.
El 1 de junio, el presidente francés, Emmanuel Macron, anunció la detención del petrolero Tagor, sometido a sanciones internacionales. Más adelante, el 14 de junio, Reino Unido también detuvo un petrolero ruso.

En marzo, Francia interceptó en el Mediterráneo al petrolero Deyna, que navegaba bajo bandera de Mozambique después de salir de Rusia. Mientras, a comienzos de 2026, Estados Unidos detuvo el petrolero Marinera, que navegaba bajo bandera rusa.
Sin fundamentos legales
Al comentar estas detenciones, el expresidente ruso y actual vicepresidente del Consejo de Seguridad, Dmitri Medvédev, subrayó que registrar embarcaciones bajo banderas de terceros países es una práctica completamente habitual en el transporte marítimo internacional.
"Veamos qué es la llamada flota en la sombra rusa: se trata de buques mercantes normales que navegan bajo una bandera que no es la rusa, pero realizan transportes en nuestros intereses. Esta bandera suele denominarse 'de conveniencia' o 'favorable'. Es un sistema en el que el barco se registra en un país distinto al del propietario con el objetivo de ahorrar en impuestos y regulación", explicó.
Según Medvédev, los países occidentales no tendrían derecho a detener este tipo de navíos conforme a las normas del derecho marítimo internacional.
De hecho, los propios Estados europeos recurren con frecuencia a navíos registrados bajo banderas extranjeras. Esto, según el exmandatario, podría abrir a Rusia la posibilidad de responder de forma simétrica.
"Por tanto, siguiendo un enfoque simétrico —lo cual es justo—, Rusia tendría derecho a atacar cualquier barco mercante de países enemigos que se encuentre tanto en nuestras aguas como en aguas neutrales, siempre que existan sospechas suficientes de que transporta cargamentos en interés del adversario", aseguró el alto funcionario.
La respuesta rusa toma forma
El comandante de la Flota rusa del Pacífico, Víktor Liina, informó al presidente que la Armada dispone de las fuerzas necesarias para inspeccionar y detener embarcaciones mercantes de naciones hostiles dentro de su zona de responsabilidad.
Según sus datos, entre el 24 de abril y el 6 de agosto de este año, 1.001 buques atravesaron las aguas cercanas a las islas de la cadena de las Kuriles del Sur, de los cuales 379 navegaban bajo banderas de países considerados hostiles por Moscú.
"Al mismo tiempo, los países occidentales recurren activamente a barcos que navegan bajo banderas de terceros países para transportar mercancías en sus intereses. En esencia, se trata de su propia flota en la sombra. Disponemos de fuerzas para inspeccionar y detener buques de Estados hostiles y su flota en la sombra", señaló.
El politólogo y profesor asociado de la Universidad Financiera del Gobierno de Rusia, Pável Danilin, considera que la situación en torno a las acciones contra las embarcaciones ha entrado en una nueva fase.
"Si antes las detenciones de nuestros buques mercantes en los puertos europeos tenían, por así decirlo, un carácter 'técnico' —esperas temporales y pérdidas financieras, pero finalmente los barcos eran liberados y los cargamentos no eran confiscados—, ahora Occidente ha pasado a la confiscación abierta. Ya no se trata simplemente de presión mediante sanciones, sino de un auténtico saqueo marítimo, legalizado por las leyes internas de la UE", afirmó el experto.
"Si consideran posible utilizar la fuerza contra buques comerciales pacíficos, tendrán que prepararse para que nosotros utilicemos los mismos instrumentos, y posiblemente incluso de forma más eficaz, porque disponemos de experiencia y recursos para responder de manera asimétrica en cualquier punto del planeta. Recomiendo seguir atentamente la evolución de los acontecimientos: las palabras del presidente son un programa de acción que ya ha comenzado a aplicarse", concluyó Danilin.



