El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, afirmó que Moscú no aceptaría que, tras el fin de las hostilidades en Ucrania, se mantenga el actual régimen "neonazi" de Kiev. "No veo cómo el pueblo ruso podría aceptar semejante desenlace", señaló en una entrevista.
Lavrov cuestionó las propuestas de un alto el fuego inmediato y de ofrecer garantías de seguridad al territorio bajo control de Kiev. Según él, el despliegue de fuerzas militares extranjeras o de infraestructuras militares en ese territorio sería considerado por Moscú como un objetivo legítimo. "Cualquier persona con uniforme militar, cualquier instalación militar, es para nosotros un objetivo legítimo", declaró.
El jefe de la diplomacia rusa también criticó a los países europeos por pretender preservar el actual régimen ucraniano. "Europa quiere preservar un régimen abiertamente rusófobo, agresivo y neonazi", subrayó.
Finalmente, Lavrov sostuvo que las propuestas occidentales de simplemente congelar las hostilidades y mantener el 'statu quo' no resolverían las causas que llevaron al inicio de la operación militar rusa. A su juicio, tanto quienes exigen el restablecimiento de las fronteras de 1991 como quienes proponen un alto el fuego sin reconocer plenamente los cambios territoriales coinciden en querer mantener el actual sistema de poder en Kiev, que creó un "auténtico campo de concentración" para las personas de la cultura rusa, "que han vivido en estas tierras por siglos".
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