"Creo que me salvó la vida": el sorpresivo diagnóstico que rescató a una mujer de un agresivo cáncer

Kate Ping, de 69 años, ahora dedica su energía a concientizar sobre los silenciosos síntomas de esta enfermedad, profundamente agradecida con la enfermera que ordenó el examen clave.
Resumen generado por IA
  • Kate Ping, de 69 años, descubrió un cáncer de ovario en etapa 4 tras dos meses de hinchazón abdominal y dolores en el ombligo que casi ignoró.
  • Esperaba una colonoscopia, pero una enfermera, motivada por la muerte de una amiga por este cáncer, ordenó la tomografía que reveló el tumor.
  • Tras quimioterapia e histerectomía total en febrero de 2025, quedó libre de cáncer en el resto de sus órganos, aunque mantiene medicación preventiva por un 70 % de riesgo de recaída.
  • Ping atribuye su supervivencia a esa enfermera y ahora concientiza sobre los síntomas silenciosos de la enfermedad.

Kate Ping, una estadounidense de 69 años, descubrió que padecía un devastador cáncer de ovario en etapa 4 gracias a una sorpresiva prueba médica originada por un síntoma que casi ignoró. Según relató recientemente a la cadena CBS News, todo comenzó con una hinchazón abdominal. Ping la atribuyó a sus habituales problemas digestivos, restándole importancia debido a sus ocupaciones laborales y a una inminente cirugía cardíaca de su hijo.

Sin embargo, tras dos meses de progresiva inflamación y dolores en el ombligo, acudió al médico esperando que le recetaran una simple colonoscopia. Para su sorpresa, le ordenaron una tomografía urgente que reveló el agresivo tumor. Según estadísticas oficiales, los pacientes en esta fase apenas tienen un 30 % de probabilidad de sobrevivir más de cinco años.

Asustada pero decidida, la sexagenaria se sometió a un duro tratamiento bajo la dirección del médico Premal Thaker, oncólogo de la Universidad de Washington. Tras varias sesiones de quimioterapia para reducir los tumores, en febrero de 2025 superó con éxito una histerectomía total (extirpación del útero) que la declaró libre de cáncer en el resto de sus órganos. Actualmente, tras recibir inmunoterapia, que concluyó esta primavera, toma medicación diaria preventiva ante el alto riesgo de recaída (70 %) propio de esta enfermedad.

Hoy, Ping dedica su energía a concientizar sobre estos silenciosos síntomas, profundamente agradecida con la enfermera que, guiada por su propio duelo, ordenó la tomografía clave. Kate recuerda que unos meses después de comenzar su tratamiento reconoció su voz cuando recibió una llamada de su consultorio. "Me contó que una de sus mejores amigas había fallecido por no detectar a tiempo este cáncer, así que al leer mis síntomas pensó: 'vale la pena hacerlo'. Le dije: 'De verdad, creo que me salvó la vida'", relató.