OpenAI ha dejado en suspenso sus planes de arrendar un gran centro de datos en Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos) después de que las instalaciones se convirtieran en objetivos del conflicto en Oriente Medio. El proyecto, que contemplaba a la empresa como su primer inquilino, aún no cuenta con un contrato de arrendamiento firmado, según dijeron fuentes cercanas al asunto a The Wall Street Journal.
Un día después de que Estados Unidos e Israel lanzaran sus primeros ataques contra Irán, la República Islámica respondió con enjambres de drones dirigidos contra centros de datos estadounidenses en el golfo Pérsico. Más de seis meses después, un centro de Amazon Web Services dañado en Abu Dabi y otro en Baréin continúan prácticamente fuera de servicio. La compañía ha pedido a sus clientes trasladar sus datos a otras regiones mientras repara las instalaciones.
Los ataques y los daños persistentes también han complicado los planes de países de la región, como los Emiratos Árabes Unidos, para convertirse en líderes mundiales del procesamiento de datos destinado a industrias como la inteligencia artificial; y suponen un riesgo para las empresas estadounidenses que evalúan inversiones de decenas de miles de millones de dólares.
Centros subterráneos
Durante una visita a Abu Dabi en mayo de 2025, el presidente de EE.UU., Donald Trump, asistió a la presentación de los planes emiratíes para un complejo de centros de datos con una capacidad de cinco gigavatios. Funcionarios de ambos países afirmaron que OpenAI sería el primer inquilino y que, con el tiempo, ocuparía el 20 % de la capacidad. Sin embargo, el acuerdo parece estancado y OpenAI aún no ha firmado un contrato de arrendamiento para el proyecto, según fuentes cercanas al asunto.
Los centros de datos de inteligencia artificial suelen ser más grandes que las instalaciones de computación en la nube atacadas durante la guerra, lo que los convierte en objetivos más fáciles y costosos de proteger. Se estima que cada gigavatio de capacidad requiere al menos 50.000 millones de dólares en servidores e infraestructura.
Los Emiratos Árabes Unidos han recibido más de 2.800 drones y misiles durante el conflicto, y sus autoridades han considerado construir centros subterráneos, cosa que aumentaría el enorme coste, y desplegar sistemas de defensa antidrones cerca de las instalaciones informáticas.