Donis David Fonseca, un exmilitar de 44 años, fue imputado por la Fiscalía de Colombia, señalado del asesinato de su hija de 10 años, Luciana, y su esposa, Keila Fernández Ortiz.
Los hechos se remontan al pasado 7 de septiembre. Ese día, según las investigaciones, Fonseca habría asfixiado a la niña en una vivienda ubicada en el barrio Betania, en la localidad de Usme, en Bogotá, recoge El Espectador.
Posteriormente, cuando su esposa regresó de trabajar, el exmilitar le dijo que tenía una sorpresa, le vendó los ojos y la atacó con un arma cortopunzante, causando su muerte. Tras cometer los crímenes, el ahora imputado limpió las manchas de sangre con el objetivo de ocultar evidencias.
Viaje con los cuerpos
Los cuerpos estuvieron dos días en la vivienda y el 9 de septiembre, Fonseca decidió sacarlos; puso los cadáveres en los asientos delantero y trasero de un vehículo y emprendió viaje hacia La Guajira, de donde eran oriundas las víctimas.
No obstante, luego tomó la decisión de regresar a Bogotá y trasladarse hacia Villavicencio, en el departamento del Meta. El 10 de septiembre, el hombre fue interceptado por agentes de la Policía de Tránsito y Transporte durante un procedimiento de control vial a la altura del sector de Chipaque, en Cundinamarca, reseña El Colombiano.
El exmilitar habría ignorado el llamado de los agentes para que detuviera el carro y continuó su marcha; lo que provocó que los agentes iniciaran una persecución, logrando detenerlo y encontrando los cadáveres al interior del auto.
Por estos hechos, la Fiscalía le imputó los delitos de feminicidio agravado y ocultamiento, alteración o destrucción de elemento material probatorio. Fonseca aceptó los cargos y un juez le dictó medida de aseguramiento en centro carcelario.


