Los consumidores estadounidenses ya han pagado alrededor de 107.000 millones de dólares adicionales por la gasolina y el diésel desde que EE.UU., junto con Israel, atacó Irán el pasado 28 de febrero, según estimaciones del Climate Solutions Lab de la Universidad de Brown.
El precio de la gasolina regular pasó de 2,98 dólares por galón al inicio del conflicto a 4,36 dólares hasta este miércoles. En el caso del diésel, el precio alcanzó un récord de 6,33 dólares por galón. Del sobrecosto total, casi 59.000 millones corresponden a la gasolina y más de 48.000 millones, al diésel.
Efectos sobre la ciudadanía
Climate Solutions Lab calcula que esta carga equivale a unos 820 dólares por familia, mientras que The Wall Street Journal señala que esa cifra representa más de 500 millones de dólares al día. Aunque ese gasto adicional todavía es menor que el presupuesto total de los hogares, el medio destaca que ya supera lo que muchas familias destinan al cuidado infantil y la educación este año, y se acerca al gasto anual en Internet y seguros de vida.
El encarecimiento del petróleo también alimenta la inflación y añade presión sobre la Reserva Federal, mientras muchas familias de ingresos bajos y medios reducen su capacidad de ahorro o recortan otros gastos. La tasa de ahorro personal cayó al 3 % en julio, uno de los niveles más bajos desde la recesión de 2007-2009. "Sin duda, esto supone un lastre para la economía", afirmó Michael Pearce, economista jefe para EE.UU. de Oxford Economics, quien advirtió que la situación no puede sostenerse indefinidamente.
Por su parte, el profesor Jeff Colgan, de la Universidad de Brown, subrayó que otro costo del conflicto es que obliga a la población a renunciar a consumos que, en circunstancias normales, sí realizaría. A ello se suma una presión adicional. Según Roukaya Ibrahim, de la firma BCA Research, se aproxima la temporada de ciertos cultivos clave en EE.UU., lo que podría impulsar aún más la demanda de combustible y terminar trasladándose también al precio de los alimentos.


