Un equipo internacional de investigadores logró medir, con ayuda de inteligencia artificial (IA), la velocidad a la que un líquido similar al agua recorre el cerebro durante el sueño profundo para eliminar los desechos metabólicos acumulados a lo largo del día, informa la Universidad de Rochester (EE.UU.).
El estudio, publicado en la revista Science Advances, se centra en el sistema glinfático, el principal mecanismo de limpieza del cerebro. Aunque en los últimos años se ha avanzado en su comprensión, todavía existen preguntas clave sobre cómo funciona, en especial acerca de la velocidad con la que circula el líquido por las distintas zonas cerebrales y la facilidad con la que atraviesa el tejido.
Sin embargo, medir ese flujo en un cerebro vivo es especialmente complicado, ya que se trata de una circulación muy lenta y difícil de observar sin causar daño. Para superar ese obstáculo, los científicos utilizaron la IA para analizar imágenes de resonancia magnética que mostraban cómo un tinte se propagaba con el tiempo por el tejido cerebral.
Un descubrimiento sorprendente
Los resultados revelaron que el sistema de limpieza no opera a una sola velocidad. En áreas más abiertas, como el espacio entre el cráneo y la superficie del cerebro, el fluido avanza a unos pocos micrómetros por segundo. En cambio, en las regiones más profundas del tejido, se mueve unas 50 veces más despacio.
Esa diferencia, según los investigadores, puede ser clave para entender cómo se transportan o se acumulan partículas relacionadas con enfermedades como el alzhéimer. El profesor Douglas Kelley explicó que el siguiente objetivo es poder medir este tipo de flujo en el cerebro humano para abrir la puerta a aplicaciones clínicas mucho más relevantes.
A largo plazo, el equipo espera comparar cerebros sanos y enfermos, jóvenes y envejecidos, e incluso determinar si una conmoción cerebral o enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer alteran esa circulación.
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