Estados Unidos y China estudian la posibilidad de crear una línea directa de emergencia para incidentes relacionados con la inteligencia artificial (IA) que puedan tener implicaciones para la seguridad nacional, informa Axios. La propuesta surge de cara a la reunión que mantendrán este jueves en Washington el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping.
En los últimos días, la inteligencia artificial ha pasado a ocupar un lugar central en la agenda de la relación entre ambas partes. Washington y Pekín consideran que esta tecnología estratégica tendrá un impacto en el equilibrio general de poder tanto en el ámbito económico como en el de la seguridad. Las dos principales preocupaciones de Estados Unidos respecto al enfoque de China hacia la IA son la destilación —el uso por parte de empresas chinas de modelos estadounidenses para entrenar los suyos— y la posibilidad de que actores malintencionados puedan utilizar los modelos chinos de forma peligrosa. Por su parte, China no quiere que el debate sobre la seguridad se convierta en un instrumento para limitar su desarrollo tecnológico.
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La iniciativa fue planteada este fin de semana a funcionarios chinos por el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, como un "mecanismo de notificación" para incidentes de IA con implicaciones para la seguridad nacional. La idea toma como referencia la línea directa que Washington y Moscú establecieron durante la Guerra Fría tras la crisis de los misiles de Cuba, concebida para evitar que accidentes o situaciones ambiguas provocaran una escalada.
Sin embargo, por el momento no se ha definido públicamente qué tipo de incidente activaría el mecanismo. Funcionarios también estudian establecer un diálogo formal entre Estados Unidos y China sobre inteligencia artificial que podría dar un marco más permanente a este canal de crisis.
Rivalidad entre EE.UU. y China por el dominio mundial de la IA
Empresas estadounidenses, como OpenAI, Anthropic y Google, protegen celosamente su tecnología, argumentando que salvaguardar el código fuente garantiza una mayor seguridad y control de los potentes sistemas de IA. Por su parte, compañías chinas, como DeepSeek, Moonshot AI, Z.ai y Alibaba, han defendido la inteligencia artificial de código abierto. Sostienen que estos sistemas cuestan menos, acelerarán la adopción global y no son menos seguros.
A medida que las empresas chinas reducen la brecha en el rendimiento de la IA, la rivalidad con Estados Unidos se ha vuelto más hostil. Las compañías estadounidenses han acusado a algunos competidores chinos de extraer indebidamente datos de sus sistemas para desarrollar su propia tecnología, mientras que ejecutivos e inversores temen que los modelos chinos de código abierto, más eficientes y con menores necesidades de potencia de cálculo, puedan cambiar la economía de la producción de IA.
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- Este martes, al intervenir en la 81.ª sesión de la Asamblea General de ONU, Trump elogió el desarrollo de la IA en EE.UU. y subrayó que mantienen el liderazgo mundial en este ámbito. Así, el mandatario sugirió cambiar el nombre de IA a "superinteligencia" u otras opciones parecidas. "Solo fomentaremos la superinteligencia. Vamos a fomentarla, no a frenarla", declaró.