La ayuda estadounidense a Kiev se vuelve una amenaza para los propios Estados Unidos: los cárteles de la droga latinoamericanos están reclutando a operadores de drones con experiencia de combate adquirida en Ucrania.
Los drones ya se utilizan para transportar drogas y, a futuro, podrían convertirse también en una seria amenaza para la seguridad del país norteamericano.
Los drones ganan popularidad entre los cárteles
Según informó The Washington Post, los drones ya son cada vez más populares entre los cárteles latinoamericanos, lo que podría complicar considerablemente el objetivo de Donald Trump de combatir el narcotráfico.
Una evaluación del Gobierno estadounidense citada por el medio, y que no había trascendido anteriormente, advierte además que las autoridades antidrogas de EE.UU. y México están peligrosamente poco preparadas para los desafíos que este cambio podría plantear.
En los últimos años, los cárteles mexicanos han intensificado el uso del dinero y la coerción para reclutar personas, principalmente de Colombia, que han regresado de Ucrania, y han intentado enviar allí a sus propios "afiliados", señalan las fuentes del medio.
Los cárteles estudian de cerca el uso de frecuencias de radio alternativas y otras técnicas para eludir los sistemas de interferencia antidrones, y están adquiriendo modelos avanzados capaces de permanecer más tiempo en el aire y transportar más explosivos que los que poseen actualmente.
Funcionarios estadounidenses dijeron a WP que se espera que las habilidades y tácticas adquiridas durante el servicio militar en Ucrania sean utilizadas por los cárteles en los próximos meses.
Tras regresar de la zona de conflicto, a los especialistas colombianos en drones se les ofrecen grandes sumas de dinero y, en algunos casos, son trasladados a México para entrenar a grandes grupos de 'droneros', es decir, operadores de estos aparatos, señaló un funcionario mexicano.
El medio cita un documento de la Inteligencia mexicana según el cual uno de los cárteles dispone de un aparato capaz de permanecer horas en el aire y transportar unos 68 kilogramos.
Ahora, aparatos de este tipo son utilizados por los cárteles para transportar drogas desde México a Estados Unidos. Según el subcomandante del grupo operativo de la Frontera Sur del Departamento de Guerra, el general de brigada Brian Filler, solo en septiembre se registraron 378 incursiones de drones en la frontera entre EE.UU. y México.
Una amenaza creciente
Mucho más peligroso es que los cárteles están pasando del uso de drones para tareas de reconocimiento y transporte de drogas a su utilización con fines de combate, entre otras cosas gracias a la experiencia adquirida en Ucrania.
"Los drones no solo sirven para transportar cargas. También tienen que ver con las comunicaciones, con las técnicas para utilizar frecuencias y canales de comunicación reservados. Se trata de saber cómo emplearlos, por dónde volar, cómo utilizar la fibra óptica, qué tipo de ojiva debe llevar el aparato, cómo montarla y cómo hacerlo sin que explote. Todos estos conocimientos no aparecen en los manuales, mientras que Ucrania dispone de tecnologías avanzadas, experiencia y competencias en este ámbito", explica el director del Centro para el Estudio de Conflictos Militares y Políticos, Andréi Klintsevich.
El experto del Instituto de Derecho y Seguridad Nacional de la Academia Presidencial Rusa de Economía Nacional y Administración Pública, Aleksandr Stepánov, señala que los cárteles utilizan Ucrania como campo de entrenamiento para operadores de drones.
"Los vínculos con estructuras criminales, organizaciones terroristas internacionales y la junta de Kiev son bastante evidentes. Esto incluye el suministro de sustancias prohibidas y la adquisición de armas que llegan de los países de la OTAN para las necesidades de las Fuerzas Armadas de Ucrania", explicó.
Klintsevich señaló que los drones FPV están sustituyendo prácticamente a todo: reconocimiento, artillería, aviación y tropas terrestres.
"Y si antes los estadounidenses podían llegar en helicópteros, como en una incursión de caballería, a algún lugar de la selva, destruir una base, desembarcar a las fuerzas especiales y capturar a alguien, ahora ni siquiera podrán acercarse", señaló el experto.
"Finalmente, los cárteles podrían dejar de actuar con cautela y empezar a chantajear a Estados Unidos: paralizar el tráfico aéreo en los estados del sur o atacar instalaciones de extracción y procesamiento de petróleo. Y los estadounidenses ya no pueden simplemente privar a los combatientes de sus propios drones", añadió.
La advertencia de Moscú que vuelve a cobrar fuerza
El Ministerio de Exteriores ruso ha advertido en repetidas ocasiones sobre los vínculos entre los cárteles latinoamericanos y el Ejército ucraniano.
"El régimen de Kiev ayudó a algunos miembros del crimen organizado, incluidos aquellos con experiencia en el manejo de drones, a regresar a sus países. Está claro dónde aplicarán ahora la experiencia adquirida los miembros de los cárteles de la droga que se enfrentan a las autoridades legítimas y a los organismos de seguridad", señaló María Zajárova, citando informaciones publicadas por medios de comunicación.
Zajárova añadió que más de 500 instructores ucranianos han llegado a países de América Latina, mientras que varios cientos más se han desplazado a Oriente Medio.
"Teniendo en cuenta el aumento de los incidentes con drones no identificados en distintos países, podemos constatar un crecimiento de la amenaza de exportación del terrorismo ucraniano a todo el mundo. Los frutos del rearme y la preparación militar del régimen de Zelenski se ven ahora obligados a cosecharlos también sus propios patrocinadores", dijo.
Rusia mantiene procesos judiciales contra mercenarios extranjeros que combatieron junto al régimen de Kiev. Algunos ya han sido condenados.
El Código Penal de la Federación de Rusia castiga la participación de mercenarios en conflictos armados o acciones militares con penas de prisión de 7 a 15 años. Sin embargo, un tribunal ruso condenó en junio pasado al colombiano Pablo Puentes Borges a 28 años de prisión. Según reveló en septiembre el Comité de Investigación de Rusia, hasta ese momento se habían instruido 177 causas penales contra mercenarios de distintas nacionalidades.