Un mar, tres guerras y demasiadas potencias: el peligroso nuevo frente en Oriente Medio

La región del Mar Rojo se está convirtiendo cada vez más en un nudo en el que se entrelazan los intereses de potencias globales y regionales, así como los de influyentes actores no estatales.
Resumen generado por IA
  • Las guerras de Yemen, Sudán y Etiopía están cada vez más conectadas por rivalidades regionales y la creciente participación de potencias externas.
  • En Yemen, los hutíes ampliaron su control sobre la costa del mar Rojo y Arabia Saudita responde con apoyo aéreo directo, mientras Turquía y Pakistán respaldan a Riad.
  • Etiopía acusa a Egipto, Sudán y Eritrea de apoyar a la coalición opositora; los tres países rechazan las acusaciones pero han formado una coalición contra Etiopía.
  • Yibuti alberga la única base militar extranjera oficialmente reconocida de China, además de bases permanentes de Estados Unidos, Francia e Italia.

La región del mar Rojo se está convirtiendo en un nuevo frente de los conflictos de Oriente Medio. Los principales países de esta zona clave para el comercio mundial intervienen cada vez más en las crisis de los Estados vecinos, mientras actores no estatales refuerzan sus posiciones y amplían sus capacidades militares. Las guerras de Yemen, Sudán y Etiopía están cada vez más conectadas por las rivalidades regionales y por la creciente participación de potencias externas.

Guerras civiles

En Yemen, la guerra civil a gran escala se reanudó en agosto después de que el conflicto permaneciera prácticamente congelado desde los acuerdos de 2022. Entre agosto y septiembre, los hutíes ampliaron su control sobre la costa del mar Rojo, tomaron el puerto de Moka y la isla de Perim, situada junto al estrecho de Bab el Mandeb. Arabia Saudita respondió apoyando una contraofensiva de las fuerzas gubernamentales yemeníes para recuperar los territorios perdidos. La aviación saudí participa directamente en las operaciones, mientras Turquía y Pakistán tomaron la decisión de brindar apoyo a Arabia Saudita.

En Etiopía también se reanudaron los combates. Una nueva coalición de grupos armados, entre ellos el Frente de Liberación Popular de Tigray, se opone al Gobierno central. Las autoridades etiopíes acusan a Egipto, Sudán y Eritrea de apoyar a la alianza opositora. Pese a que los tres países rechazan las acusaciones, han formado una coalición contra Etiopía.

El peso de las potencias globales y regionales

Los actores globales y regionales están desempeñando un papel cada vez más activo en los asuntos regionales. En Sudán, distintas potencias apoyan a las partes enfrentadas. Emiratos Árabes Unidos es acusado de respaldar a las Fuerzas de Apoyo Rápido, mientras el Ejército sudanés tiene vínculos con Egipto, Turquía y Arabia Saudita. Rusia, por su parte, mantiene su interés en establecer una instalación naval en la costa del mar Rojo, cerca de Puerto Sudán.

La competencia también se refleja en Yibuti, situado junto al estrecho de Bab el Mandeb. Allí se encuentra la única base militar extranjera oficialmente reconocida de China, que ha sido recientemente modernizada y reforzada con nuevas capacidades de comunicación y vigilancia. Sin embargo, China no es la única potencia militar presente en el país. Yibuti alberga también bases permanentes de Estados Unidos, Francia e Italia. La concentración de fuerzas extranjeras convierte a este pequeño país africano en uno de los principales centros de presencia militar alrededor del mar Rojo.

Otro punto de tensión es Somalia. Israel reconoció oficialmente al territorio de Somalilandia como Estado independiente en diciembre de 2025 y comenzó a entrenar a sus fuerzas de seguridad. Aunque las autoridades de Somalilandia niegan que existan negociaciones para establecer una base militar israelí, su posición frente a Yemen convierte a este territorio en un punto estratégico. Somalia considera el reconocimiento israelí una violación de su soberanía, mientras Turquía respalda al Gobierno central de Mogadiscio. Esto intensifica el enfrentamiento entre Israel y Turquía, que ya mantienen posiciones opuestas sobre numerosas cuestiones y en distintos escenarios, entre ellos Gaza y Siria.

Un futuro sombrío

Los expertos relacionan esta creciente inestabilidad con cambios estructurales en el sistema internacional. "La dominación unipolar de Estados Unidos ha retrocedido", mientras "las grandes potencias rivales amplían su influencia y las potencias medias persiguen sus propios proyectos", valoró el analista Hal Brands.

Los analistas también destacan que la región se encuentra actualmente en un período de transición, el cual determina la inestabilidad y la incertidumbre.

"El principal resultado de estos tres años es la destrucción del antiguo equilibrio sin la creación de un nuevo orden aceptable para todas las partes. [...] Mientras el futuro de Oriente Medio siga estando determinado por la agresión y la venganza, el orden regional que se está gestando seguirá reproduciendo guerras que inevitablemente conducirán a una catástrofe para toda la región", señaló el experto en relaciones internacionales Farhad Ibragimov.