Empresas rusas y estadounidenses, así como los ministerios de energía de ambos países, están en conversaciones sobre el suministro de combustible diésel procedente de Rusia, comunicó el vice primer ministro ruso, Alexánder Novak, en una entrevista con Vesti.
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El anuncio se produjo después de que los presidentes Vladímir Putin y Donald Trump abordaran el tema durante una conversación telefónica el 9 de octubre. Moscú confirmó su disposición a suministrar petróleo y productos derivados del petróleo a la nación norteamericana y a los mercados mundiales.
En ese contexto, Novak indicó que, de conformidad con los acuerdos entre los mandatarios, el Gobierno ruso emitió rápidamente una orden que levanta parcialmente la prohibición de las exportaciones de diésel y permite su suministro a los mercados mundiales, incluido EE.UU.
Asimismo, indicó que anteriormente estaban en vigor las sanciones correspondientes, que han sido suspendidas por la parte estadounidense por un período de seis meses. "Ya se están llevando a cabo negociaciones entre nuestras empresas y los compradores de materias primas rusas, así como entre el Ministerio de Energía de Rusia y el Departamento de Energía de Estados Unidos", concluyó.
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La crisis del diésel
El anuncio del acuerdo llega en medio de la crisis del diésel, con el precio del combustible alcanzando rápidamente niveles récord.
Washington ha recurrido de manera intensiva a su Reserva Estratégica de Petróleo en el contexto de su guerra contra Irán y las interrupciones en el estrecho de Ormuz. Según datos del Departamento de Energía difundidos el 5 de octubre, la Reserva Estratégica de Petróleo de EE.UU. perdió casi 800.000 barriles la semana anterior, cayendo a 283 millones de barriles.
Pese a que el inquilino de la Casa Blanca ha considerado en varias ocasiones prohibir las exportaciones de dicho combustible, al final descartó esta idea, según tres fuentes de Politico familiarizadas con los planes.
A medida que suben los precios del diésel, también aumenta en EE.UU. el coste del transporte de productos básicos de uso diario, como los alimentos, ya que gran parte de la red nacional de transporte de mercancías y reparto funciona con diésel. Además, se trata del combustible que alimenta maquinaria pesada y sustenta sectores clave de la economía industrial, por lo que los aumentos repentinos de precios pueden propagarse rápidamente desde los mercados energéticos hasta los costes empresariales, la inflación y, en última instancia, las carteras de los inversores, advierten expertos.
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