El presidente de Brasil y aspirante a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, y el candidato opositor Flávio Bolsonaro se vieron las caras por primera vez este domingo. A solo una semana del balotaje del 25 de octubre, y tras ausentarse en los debates de primera vuelta, ambos protagonizaron un tenso enfrentamiento marcado por insultos, acusaciones de corrupción y constantes interrupciones.
La fricción obligó a la moderadora a intervenir en repetidas ocasiones. En uno de los cruces iniciales, tras quejarse Lula de que su rival se burlaba de él, la periodista le exigió "respeto" a Flávio por hablar fuera de su turno. "El payaso aquí es él, no yo", lanzó el mandatario, quien acusó al bolsonarismo de carecer de "comportamiento ético".
Al abordar el gasto público, Lula calificó a su oponente de "pícaro" y mentiroso. "¿Ven esa carita de buenazo que tiene? Es la de un mentiroso empedernido; es el pícaro carioca que miente descaradamente", disparó. Flávio aprovechó el comentario para victimizarse ante el electorado: "Quiero expresar mi solidaridad con mis hermanos de Río de Janeiro, a quienes mi oponente acaba de llamar pícaros".
"No quiero estar cerca de ti"
El momento de mayor tensión ocurrió cuando un Lula visiblemente irritado fue invitado por Bolsonaro a pararse a su lado y calmarse. El presidente regresó a su atril, bebió agua y respondió alterado: "No quiero estar cerca de ti. De la familia Bolsonaro, quiero distancia". La réplica del senador fue inmediata y punzante: "Tranquilo, no tengo la cartera aquí, no podrás robarme".
Los ataques escalaron al ámbito familiar. Lula acusó a Eduardo Bolsonaro —hermano del candidato que se encuentra en EE.UU.— de huir y pedir la intervención de Donald Trump: "Están traicionando a la patria y serán juzgados por ello". En respuesta, Flávio sacó a relucir las investigaciones por presunto tráfico de influencias contra el hijo del mandatario, Fábio Luís Lula da Silva.
Por otro lado, Flávio exigió explicaciones a Lula sobre su supuesto buen resultado electoral entre los reclusos de las cárceles. "¿Puedes explicar por qué el 73 % de los presos votaron por ti?", cuestionó el ultraderechista. Lula respondió a la provocación en tono de burla y declaró que le gustaría recibir los votos de toda la población penitenciaria, incluso de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, que está cumpliendo arresto domiciliario.
"Quiero que vote el 100 %, hasta tu papá. Tu papá puede votar por mí; habrá votado por el mejor candidato; te conoce y sabe que soy mejor que tú", aseveró.
"Quiénes son los verdaderos ladrones en este país"
Para zanjar las acusaciones, el jefe de Estado lanzó un desafío en vivo: "Te reto. Mañana abriremos nuestras cuentas bancarias y registros telefónicos ante el Tribunal Electoral y la Corte Suprema, para que el pueblo brasileño sepa quiénes son los verdaderos ladrones en este país".
En el tramo final, la política exterior tomó el protagonismo. Lula cuestionó la cercanía de Flávio con el presidente argentino, Javier Milei, preguntándole si planea aplicar su modelo económico de "motosierra" en Brasil. El opositor esquivó la pregunta y contraatacó criticando las alianzas regionales de la izquierda: "Brasil está arruinado internacionalmente por tus políticas, Lula. Mira a tus amigos", sentenció.
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