Lo que encontró la expedición que buscaba resolver un enigma de 89 años

Los hallazgos marcan un nuevo capítulo en el esfuerzo por esclarecer qué ocurrió con la aviadora Amelia Earhart y su navegante durante su intento de vuelta al mundo en 1937.

Una expedición conjunta del Instituto Arqueológico Legacy de Oregon (ALI, por sus siglas en inglés), la Fundación de Investigación de Purdue y la Universidad de Purdue informó este lunes que no encontró evidencia concluyente que confirme la hipótesis de que los restos de la aeronave perdida de la legendaria aviadora Amelia Earhart se hallan en una laguna en un remoto atolón del Pacífico Sur.

"Podemos decir ahora, tras la conclusión de nuestro trabajo, que el objeto 'Taraia' no representaba ni representa los restos del avión Electra de Amelia Earhart", afirmó Rick Pettigrew, director ejecutivo del ALI.

Los hallazgos marcan un nuevo capítulo en el esfuerzo por esclarecer qué ocurrió con la aviadora y su navegante Fred Noonan durante su intento de vuelta al mundo en 1937.

La evidencia, recopilada en la península de Taraia de la isla de Nikumaroro, confirmó que la anomalía visual detectada allí por primera vez en imágenes satelitales en 2020 era probablemente una acumulación de árboles grandes depositados a lo largo de un banco de arena, detalla un comunicado de la Universidad de Purdue.

El 2 de julio de 1937, cuando Earhart y Noonan desaparecieron en el antepenúltimo tramo de su vuelta al mundo, la pareja partió de Lae (Papúa Nueva Guinea) rumbo a la isla de Howland, situada a unos 640 kilómetros al noroeste de Nikumaroro.

Estados Unidos lanzó entonces una de las mayores búsquedas aeronavales de la historia, rastreando durante dos semanas un área del Pacífico equivalente aproximadamente al tamaño de Texas.

A pesar de no hallar ninguna prueba concluyente que conecte a Earhart con Nikumaroro, el equipo reiteró su creencia en la hipótesis del náufrago, desarrollada por el Grupo Internacional para la Recuperación de Aeronaves Históricas desde los años 1980.

Esta teoría sostiene que Earhart y Noonan no se estrellaron en el mar, sino que aterrizaron en el arrecife del remoto atolón y quedaron varados allí.

"Amelia Earhart nunca se rindió, siguió empujando fronteras y volando hacia lo desconocido", dijo Steve Schultz, asesor legal de Purdue y miembro de la expedición. "Ese mismo fuego alimenta nuestra búsqueda. Ella siguió volando, y nosotros seguiremos buscando", agregó.