El presidente estadounidense, Donald Trump, planea reanudar los ataques contra Irán tan pronto como el próximo 4 de noviembre, un día después de las elecciones de medio término, con las que se prevé que su poder político interno disminuya y, por tanto, concentre sus restantes dos años de gestión en apuntalar su política exterior, reportó este 30 de octubre MS Now.
De acuerdo con tres altos funcionarios del Golfo que hablaron bajo condición de anonimato, Trump informó a sus aliados en Medio Oriente acerca de la necesidad de preparase para una nueva, breve e intensa ronda de ataques contra la República Islámica, cuyo inicio está previsto para el venidero 4 de noviembre.
El medio llama a recordar que, previamente, The Wall Street Journal informó acerca de reuniones entre funcionarios estadounidenses y de países del Golfo para plantear el tema. Tras esto, los aliados regionales de Washington estarían procurando reducir las tensiones, ante la preocupación por las eventuales represalias de Teherán.
Así, un funcionario de una nación de esa zona sostuvo que "no le sorprendería" que varios países se opusieran a que EE.UU. utilice las bases militares que tiene asentadas en sus territorios para atacar nuevamente a Irán.
Tensiones internas
EE.UU. no ha atacado directamente el territorio iraní desde el pasado 1 de septiembre y Trump prometió no realizar nuevos ataques antes de los comicios. Mientras, Irán sigue controlando en buena medida el tránsito a través del estrecho de Ormuz y el país norteamericano mantiene su bloqueo sobre los puertos iraníes.
"No hacemos comentarios sobre planes militares delicados, que puedan existir o no. El presidente Trump mantiene todas las opciones abiertas para garantizar que Irán nunca pueda tener un arma nuclear", declaró un funcionario de la Casa Blanca que carece de autorización para hacer comentarios públicos.
De su parte, el mandatario ha insistido en afirmar que la nación norteamericana está "derrotando por completo" a Irán y que la guerra acabará pronto. "Vamos a tener un Irán no nuclear. Irán no puede tener armas nucleares, y no las tendrá, y eso terminará muy pronto", sostuvo en una entrevista concedida a la radio KCMO, de la ciudad de Kansas City.
Pese a sus palabras, la posibilidad de que Trump pueda aumentar la presión militar sobre la República Islámica enfrenta dificultades, dado que en el bloque gobernante existen diferencias sobre el conflicto, Irán y el rol de EE.UU. en el mundo.
Un exfuncionario de la Administración Trump que mantiene contactos dentro del entorno del dignatario, reconoció que "es una situación difícil, debido a la base de votantes". "Diría que en lo que se centra el presidente Trump es en la amenaza de Irán, no solo la amenaza nuclear, sino el terrorismo", valoró.
Tanto el programa nuclear iraní como el supuesto apoyo de Teherán a grupos a los que Washington califica como "terroristas", hacen parte central del pliego de exigencias planteadas por la Casa Blanca en las negociaciones para ponerle fin a la guerra. No obstante, de acuerdo con una reciente encuesta del Centro de Investigación Pew, aproximadamente dos de cada tres estadounidenses rechazan la manera como el Gobierno está gestionando sus acciones militares en Irán.
Trump "está convencido de que con este último ataque podremos llegar a un acuerdo con los iraníes o, finalmente, destruir su programa nuclear", aseveró otro exfuncionario de la actual Administración que sigue al tanto de las deliberaciones gubernamentales relativas a la política exterior.



