"¡Carajo, se nos acabó el tiempo!", fue el aterrador grito final registrado en los audios del control de tráfico aéreo momentos antes de que un jet privado Learjet 60, valorado en unos 2 millones de dólares, se precipitara a tierra en un parque de casas móviles en el sur de Florida, dejando un saldo trágico de nueve personas muertas.
La aeronave, que cubría la ruta entre Austin (Texas) y el aeropuerto de North Eleuthera (Bahamas), cayó en picado a una aterradora velocidad de descenso de hasta 22.000 pies por minuto y con una inclinación de 60 grados, antes de impactar de lleno cerca del mediodía del domingo en la comunidad de Greenacres.