Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos perdieron un estimado de 85 aeronaves y otras 26 resultaron dañadas durante los primeros siete meses de la guerra con Irán, según estimaciones del periodista y analista Stephen Semler, cofundador del Instituto de Reforma de la Política de Seguridad del país norteamericano.
Las cifras que abarcan el período entre el 28 de febrero y el 27 de septiembre de 2026 están basadas en reportes de medios, inteligencia de fuentes abiertas y documentos presupuestarios de la Fuerza Aérea, que arrojan costos que superan los 4.000 millones de dólares para reemplazar las aeronaves perdidas.
El analista cita el testimonio del teniente general David Tabor, subjefe de Estado Mayor para planes y programas de la Fuerza Aérea, ante un subcomité del Senado el 12 de mayo, de que la flota de drones de ataque MQ-9 Reaper de la Fuerza Aérea había caído a 135 unidades tras las pérdidas en el conflicto. Dado que la flota preguerra contaba con 189 MQ-9, el testimonio de Tabor sugiere que 54 habían sido destruidos para mediados de mayo.
Desde esa audiencia de mayo, al menos 10 MQ-9 adicionales fueron derribados o destruidos en instalaciones militares estadounidenses, según el análisis de Semler. En total, se estima que 64 drones MQ-9 se perdieron en los primeros siete meses de guerra, con un costo de 1.500 millones de dólares, cifra que Semler considera conservadora.
Las cifras señalan también que se perdieron o dañaron 12 cazas F-15E, un caza furtivo F-35A Lightning II, dos aviones de ataque A-10 Warthog, 10 aviones cisterna KC-135 Stratotanker, un avión espía E-3 Sentry, dos aeronaves de operaciones especiales MC-130J Commando II, dos helicópteros de búsqueda y rescate HH-60W Jolly Green II, cuatro drones multipropósito MQ-1, entre otros.
Sempler señala que los costos de reparación no pudieron calcularse debido a la falta de transparencia sobre el alcance de los daños en las unidades afectadas.
A principios de octubre, el Servicio de Investigación del Congreso situó en al menos 81 las aeronaves militares de Estados Unidos destruidas o perjudicadas desde el inicio de la guerra con Irán, con pérdidas que ascienden a 3.300 millones de dólares.